40 años de Democracia y una vuelta al pasado en El Villar del alma mía

Cuando a finales de mayo recibí la amable llamada de una componente de la sub-comisión del Libro de Fiestas de este año para proponerme escribir una artículo en el mismo, no faltaré a la verdad si digo que algo me hizo poner sobre aviso; tengo una edad que ayuda –por la experiencia- a leer entre líneas. Según me dijo, habían establecido el criterio de seleccionar una serie de temas “villarencos” y pedir a diferentes personas del pueblo escribir sobre ellos. Y es cierto también que mientras me hablaba la muchacha, en mi interior pensaba a modo de revelación: mi controvertido artículo del año pasado flota en el aire. Fue una imagen fugaz que se tradujo después en una realidad latente, pues no me equivoqué…

Y ¿Cuál era el tema reservado para el Cronista de la Villa? Pues no lo voy a negar, uno muy de mi gusto, sobre todo porque estoy trabajando desde hace años en él, como mucha gente sabe: la recuperación del habla churra. Y es verdad que tenía mi agenda bastante llena y poco tiempo para escribir. En apenas tres días me iba a un balneario y, a la vuelta del mismo, de otros tres antes de comenzar un nuevo viaje, ahora a Sicilia, y del cual hace unos días que volví. Pero le dije a la festera que sí, que escribiría sobre el habla churra.  Y así, al día siguiente empecé a escribir una artículo que titulé El churro está de moda. No lo acabé, pero sí que había dispuesto las ideas que lo iban a componer. Lo finalicé cuando llegué del balneario y por la noche de ese lunes de junio lo envié al correo electrónico que me habían facilitado, dado que en las fechas en que debía entrar en imprenta yo estaría fuera del país. Me contestaron dos días después con el acuerdo tomado por parte de esa subcomisión. Al parecer, mi artículo había causado cierta conmoción. Para ser más precisos, sólo el comienzo del mismo. Me comunicaban que el artículo les había gustado, pero… Pero abusando de mi amabilidad y esperando que no me molestara, me pedían retirar esa parte del inicio del artículo que al parecer molestaba. A continuación reproduzco el artículo enviado. Quizá no haga falta explicar que lo molesto de mi artículo es lo subrayado:

El churro está de moda

En el artículo del año pasado me afligía mucho la pérdida de un patrimonio natural e histórico cual es la desaparición de dos de las fuentes emblemáticas de El Villar; sigo afligido, sobre todo por la ampliamente demostrada poca aflicción de mis convecinos y paisanos… Hoy, no obstante, escribo sobre un hecho también patrimonial pero en sentido positivo: el resurgi­miento del interés por nuestra particular forma de hablar, aquello que nosotros siempre hemos dicho: hablar en churro, desde los tiempos del eximio Vicente Llatas Burgos. Por eso, la aseve­ración que propongo en el título. Si, el churro está de moda: la propia Comisión de Fiestas tiene un grupo en face-book sobre palabras churras, en internet tenemos la magnífica página Len­gua Churra de nuestro querido amigo Toni Porta y El Rolde digital publica una columna fija de la cual es autor, se celebran jornadas monográficas sobre “els parlars xurros”. Induda­blemente, en esta segunda década del siglo XXI el CHURRO está de moda.

                    Portadas de los tomos de la edición original del libro de Llatas Burgos. (Foto: C.S.)

 

Tras la muerte en 1980 de Vicente Llatas Burgos, tanto Fernando Montero como yo mismo comenzamos (y seguimos llevando a cabo) una nueva recogida de vocablos villarencos olvidados y no recogidos en su momento  por nuestro ilustre predecesor, que nos ha servido para mantener vivo el vínculo ancestral de nuestra habla churra con uestra cultura y para enriquecer un vocabulario ya de por sí bien extenso… Pero no podíamos pasar de ahí. A veces pensaba que cuando tuviéramos una cantidad importante de nuevos vocablos y aprovechando una nueva reedición del libro de Llatas incluirlos para aumentar el importante bagaje lingüísti­co que aportó con sus investigaciones el insigne primer cronista de la villa… 

Tot va començar amb el professor Emili Casanova qui, després d’un temps mastegant-ho al seu despatx de Diaectologia Valenciana i de parlar amb Antonio Briz, des dels Departaments de Filologia Catalana i Filologia Espanyola de la Facultat de Filologia de València es determinà organitzar les I Jornades dels Altres Parlars Valencians, que es celebraren a València el 12 i 13 de novembre de 2008. Allí vaig poder participar –junt a un bon grapat de companys filòlegs- amb una comunicació titulada “El parlar xurro dins l’obra de teatre La rosa del molino, d’Antonio Lanzuela Álvaro i l’estat de la parla villarenca al segle XXI”. Aquesta primera jornada va suposar el punt d’inflexió sobre la recuperació d’una particular forma de parlar que en aquells mo¬ments només comprenia un territori lingüístic al voltant de la nostra comarca La Serrania, la Foia de Bunyol i la Canal de Navarrés a València i l’Alt Palancia a Castelló.

A més a més, el terme “xurro” que fins a eixe moment únicament gastàvem nosaltres els serrans es va començar a utilitzar ja de manera normalitzada a les II Jornades sobre el Altres Parlars Valencians (amb l’epígraf “de base castellano- ara­go­ne­sa”), que es van celebrar a Enguera/Engra els dies 13 i 14 de novembre de  2013, i a les quals vaig presentar la comunicació “Atles Lingüístic del Xurro en La Serrania”, en la qual ja reivindicava no sols que el mot XURRO (derivat de l’iber Tzurio = blanc) era autòcton de la ostra comarca i també que la base d’aquesta parla no era ni molt menys castellano-aragonesa sinó de base clarament valenciano-aragonesa, per tal com el treball contemplava més de 700 vocables de procedència netament valenciana. I així ha estat acceptat a les III Jornades sobre els altres parlars valencians (en aquesta ocasió amb els epígrafs “de base castellano-aragonesa, castellano-murciana i valenciano-aragonesa”), que vam celebrar al nostre poble: Lo Villar/El Villar els dies 4 i 5 de novembre de 2016.

Si a estas alturas del texto a alguien le extraña que escriba en valenciano, seguramente será porque todavía desconoce que la base lingüística del churro en La Serranía es precisamente el valenciano, aunque con interesantísimas aportaciones del ara­go­nés. Ambas configuraron una forma de hablar autóctona que después del siglo XVI se va castellanizando poco a poco. Así pues, hoy en día podemos decir con la boca bien grande que nuestras raíces lingüísticas, las de Lo Vilar/El Villar, son  plenamente valencianas. Pues aunque hasta ahora únicamente contábamos con las amplias consideraciones léxicas que llevamos  manteniendo ya unos años, un descubrimiento fortuito en el Archivo Vicente Llatas Burgos llevado a cabo por Sandra Mínguez (una magnífica becaria que promete mucho como investigadora de la historia local) nos reveló el nombre original de nuestro pueblo, esto es, el nombre que figura en la carta-puebla de 1324 escrita en latín y que no es otro que el de “Lo Vilar de Benaduf”. Resulta que la copia que se conserva de este documento histórico y crucial en un pergamino de la Catedral de Valencia es un transcripción realizada en 1596 –seguramente por un escribano de “fabla” aragonesa- en cuya parte superior escribe en “aragonés” (según José Giner) “El Villar”, una forma palatalizada de “Lo/El Vilar” que perdurará hasta nuestros días; añadir, además, que la forma “Lo Vilar” convive con la de El Vilar en diversos documentos del siglo XIV y que esperamos encontrar en investigaciones pendientes también algún ejemplo en documentos del siglo XIII; porque encontrar algún documento nuevo que haga referencia al primitivo Benaduf se nos antoja de todo punto improbable.

                                         Texto en latín de la Carta-Puebla: transcripción del original
(siglo XVI. Foto: Sandra Mínguez)

 

Nuestra aportación para estas jornadas versó sobre “50 nuevas aportaciones a El habla del Villar del Arzobispo y su comarca”, donde mostrábamos (vocablos recogidos por Fernando Montero y por mí) medio centenar de palabras que en su día no contempló Llatas Burgos y que son/han sido de uso común entre los hablantes hasta nuestros días. Decir, por último, que la realización de estas últimas jornadas, además del éxito de participación en las mismas, ha desembocado en la formación de un grupo de estudio al que le hemos bautizado como Chunta Churra y en el cual estamos integrados diversas personas de una docena de pueblos serranos que nos reunimos cuatro veces al año. Entre las tareas que nos hemos propuesto llevar a cabo está la de proseguir con el ALXLS y, dado que en principio mi trabajo de 2013 se ciñó a los más de 700 vocablos extraídos del libro de Llatas que contenían la correspondencia lingüística de los mismos con las formas léxicas utilizadas en Alcublas, Chelva, Chulilla, Domeño, Gestalgar y La Yesa, ahora estamos trabajando en la ampliación del mapa geográfico-lingüístico de La Serranía y ya tenemos vaciados los correspondientes a Bugarra, Higueruelas, Loriguilla, Pedralba y Tuéjar y estamos a la espera de vaciar los de Alpuente, Andilla, Aras de los Olmos, Benagéber, Calles y Titaguas. Las conclusiones de este trabajo las presentaremos conjuntamente en la ciudad de Orihuela, donde está previsto celebrar las IV Jornades dels Altres Parlars Valencians en 2019. Pero además, también estamos trabajando en un Inventario de Fraseología Churra, en la detección de errores toponímicos en señalización y cartografía y también en la creación de un evento festivo: Día Comarcal del Habla Churra… cuya primera celebración está prevista en nuestra vecina y querida Chulilla el 7 de octubre, con la colaboración de la asociación local Tabaira… ¿Qué os parece? ¿Está de moda o no el churro?

César Salvo.                                                                                                             Cronista de la Villa

Con esa respuesta se desenmascaraban y se hacía realidad la mala vibración que sentí cuando días atrás me habían pedido que escribiera un artículo para la edición de este año de un libro que, además de las clásicas salutaciones de Alcalde, Párroco y Presidente/a de la Comisión, el programa de festejos y las consabidascuñas publicitarias, recuperó hace unos cuatro años una costumbre perdida desde finales de los 90 del siglo pasado, como es que dicha publicación contenga artículos de opinión y/o de investigación, poesías y fotos antiguas de variada índole y de personas muy diversas:_ un ñibro que pga TODO EL PUEBLO. Lástima que esta bonita herencia la hayan pisoteado de esta vil manera personas que quizá no valoraron en su justa medida la reacción que su decisión provocaría. Pues, más allá del hecho ridículo que supone en sí que haya molestado mi alusión al artículo sobre la pérdida de las fuentes de Cabiscol y de Raimundo, subyace en el despreciable acto de esta “Comisión Censora” una actitud totalmente antidemocrática; y que conste que no me estoy refiriendo al conjunto de integrantes de la misma, hombres y mujeres, sino a los componentes de la Junta Directiva. Subyace como decía algo que ya les dije cuando les contesté a su petición de utilizar la tijera (además querían que fuera yo, claro, ellos son tan amables) que no sólo no me molestaba sino que me indignaba mucho, porque “actitudes como la vuestra cabalgan al lomo de un peligroso caballo llamado REACCIÓN”. En dicha contestación les exigí, asimismo, la retirada de mi artículo y la prohibición de su difusión por dicha Comisión.

Ni se inmutaron. Sentían mi respuesta, no su acción. Pero seguían siendo amables, un trato diplomático en el que sin justificar su decepcionante respuesta ante un artículo que, como les dije estaba “escrito desde la buena fe” y cuyo inicio sólo trataba de contraponer la visión negativa ante la pérdida  de un importante patrimonio histórico y natural con la positiva de ahora, que iba a hablar de la recuperación de un importante patrimonio oral que forma parte de nuestra idiosincrasia villarenca y también de nuestra comarca. En 2016 me afligía por esa pérdida, hoy me congratulo de ser uno más en la lucha, en el trabajo, de indagación y reivindicación del habla churra. Y me indigna todavía más que actitudes como la de la Junta Directiva de este año, desemboquen en una situación tan RIDÍCULA como la que ellos han provocado: injusta y desproporcionada, con el artículo y conmigo… Se dice que “la verdad duele pero no ofende”. Aunque, SOLO A LOS NECIOS LES OFENDE LA VERDAD, PERO NO LES DUELE.

César Salvo

¡Oye Villar… mi aflicción!

Recuerdo cuando en 2006 un grupo de personas significativo y tras la recogida de firmas se opuso al traslado de la fuente monumental de la plaza que lleva ese nombre a otra plaza en los exteriores del pueblo, aduciendo –entre otras cosas- que esa fuente estaba ahí “de toda la vida”; claro está que se referían a su propia vida, desde el punto de vista histórico un periodo relativamente corto pues la existencia de esa fuente es menor a un siglo. Alguna vez he comentado en público, poniendo ese ejemplo, cómo es posible que nadie haya movido un dedo y dudo hasta que muchos lo hayan pensado y otros tantos no lo sepan siquiera, que las dos fuentes (mineromedicinales) históricas y emblema­ticas de nuestra villa estén muertas ya va para cuatro años. “La mejor agua del mundo, la de fuente Raimundo”, rezaba un eslogan de los años 60, cuando venían de fuera con furgonetas a llenar grandes garrafas para luego venderla por los pueblos de la huerta valenciana; la fuente en que se inspiraron Antonio Lanzuela y Vicente Llatas mientras bebían la rica agua que sanaba el riñón para escribir La rosa del Molino, la fuente de cenas nocturnas en verano con mis padres y hermanos… Ahora seca.

No quiero plantear diatribas anti-mineras y quiero dejar claro que SÍ, ESTOY A FAVOR DE LA MINERÍA. Pero la fuente de Raimundo se ha secado porque sus aguas afloran ahora al nivel inferior de la mina que hay hacia el norte ya en pleno acuífero, al haber alcanzado con las exca­vaciones el nivel freático de una fuente que ha llevado -desde el siglo XIV- el nombre del arzobispo de Valencia D. Raimundo Gastón que otorgó la carta-puebla de El Villar de Benaduf en 1323. Supongo que ésta si es una fuente de TODA LA VIDA ¡Qué son sino 53 años de antigüedad comparados con los casi setecientos de ésta y otra fuente que está aguas abajo de la misma rambla Castellarda sobre la que se alza.

Hablemos ahora de la fuente de Cabiscol… ¡Oye Villar, mi aflic­ción! Cuando en 2006 se acometió, a instancias del Ayuntamiento y con presupuesto de la Confederación Hidrográfica del Júcar, la ardua tarea de retirar del tramo comprendido entre ambas fuentes (la idea era realizar un sendero local “Raimundo-Cabiscol”, reducto de la poca “na­tu­rale­za” o vegetación que nuestro término posee) los vertidos de la llamada “borra” (materiales inertes no válidos para la industria) que des­pués de colmatar gigantescas escombreras van a parar por escorrentía tras las lluvias a la rambla; aunque sólo se actuó en dos puntos: en el primero, puente de las Cuevas, se extrajeron alrededor de 12.000 toneladas y en el segundo, precisamente en la fuente de Cabiscol, donde se llegó hasta el fondo del cauce de los años 70 cuando los jubilados de la UDP-Villar construyeron el pequeño pontón para salvar las aguas de la rambla, se extrajeron unas 13.000 toneladas; también se limpió la fuente y se dejó el grifo abierto durante un mes para descontaminar el acuífero. Paradójicamente, la propia Conselleria de Medio Ambiente (la CHJ es un organismo dependiente del Ministerio de Medio Ambiente) no permitió entonces devolver a la mina de donde provenían los inertes por considerarlos “vertido”… y gracias a un agricultor que prestó al Ayunta­miento un campo inculto para depositar las borras no nos vimos abocados a cometer un DELITO MEDIOAMBIENTAL.

Sé que este hecho puede producir cierta hilaridad, pero todavía lo es aún más a día de hoy, pues la propia CHJ citada no considera ahora “verti­dos” los inertes que se han depositado en la rambla en los últimos diez años, producto de la espectacular excavación minera a cielo abierto que se impone junto al cauce de la rambla secular aguas arriba. Actual­mente en el puente de las Cuevas la cota llega ya a los dos metros de al­tu­ra por encima de la cota que se excavó en la fecha antedicha;  vemos cómo han desaparecido los huertos y cómo los árboles de ribera: olmos, álamos blancos y cho­pos van cayendo desgajados tras haber sido cega­das sus raíces e impo­sibilitadas de ab­­sorber el agua, como consecuencia de la impermea­bili­dad de los inertes vertidos. Y lo ve­mos… y lo seguimos viendo y nada decimos. ¿Es que no nos importa? Como colectivo, me refiero. Como pueblo… No nos importa que des­apa­rezcan nuestras señas de identidad.

La fuente, en el comienzo de la retirada de inertes y tras la limpieza total en 2006

Aún es tiempo de poder revertir los destrozos realizados, si no en su totalidad sí en parte y transmitir a nuestros hijos un paisaje más cercano al que conocieron sus abuelos. No creo que sea necesario (aunque si lo es, ya veremos) empezar a recoger firmas o a salir a la calle con una pancarta que diga: “Salvemos el Castellar que es enseña del Villar”. Protejamos, ahora que estamos a tiempo el deteriorado patrimonio que aún nos queda, si no queremos ver algún día La Yesa desde aquí.

Cuánta razón tenía nuestro querido D. Vicente Llatas cuando decía: “Es el villarense, en general, trabajador, divertido, religioso, ama­ble y hospitalario con el forastero, pegado a lo antiguo, pacífico, poco expresivo, aficionado a la caza, a los cohetes, al juego y a viajar. Poco amigo del ahorro y apático para asistir a reuniones donde se discuten asuntos de interés general para la población…” (A.V.Ll.B., Sig. Doc. 450.20.). Curiosamente, nuestro insigne paisano también nos trató de enseñar a través de una leyenda, el espíritu colectivo de nuestras gentes cuando la ocasión lo requiere. Recordáis aquello de “¡Todos a una, como en la carrasca Mosen”… No, me parece que no, pues ya la habéis olvida­do.

César Salvo

Cronista de la Villa

La Parroquia inaugura las dos salas inferiores del Palacio Prelacial con una exposición de la Sábana Santa.

Tras más de tres meses de trabajos se han rehabilitado las dos salas nobles de la planta inferior del edificio, con el objetivo de darles un uso: la primera será dedicada a exposiciones, recepciones y charlas, mientras que la segunda será destinada a almacén de andas. Como ya informamos una nota en el mes de enero, al comienzo de las obras de acondicionamiento se descubrió –encastrada en un muro- una lápida funeraria con la inscripción sobre VICTORINA CRISOPOLIS, que se había dado como desaparecida desde 1902, cuando más de la mitad de la superficie del Palacio pasa a ser Hospicio de Ntra. Sra. de la Paz. Asimismo, ha quedado a la vista el magnífico arco gótico del portón palacial donde podemos observar la bella cantería del gozne superior de la puerta.

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Es, no obstante, la rehabilitación de ambas salas lo que nos merece especial atención, dada la delicadeza y buen hacer en la decoración llevada a cabo por nuestro querido párroco D. Fernando Carrasco que ha contado con la inestimable ayuda de nuestra paisana Concepción Silvestre. Así los vanos de puertas y ventanas, los muros y sobre todo el techo de la Sala de visitantes se han decorado con unos dibujos dieciochescos imitando la técnica del esgrafiado de esa época, con motivos florales y aves exóticas que enmarcan nueve medallones donde se pintarán los escudos de nueve arzobispos de la Mitra Valentina que por derecho fueron Señores de El Villar y que se significaron en la Historia de nuestro pueblo.

Renombran en Chelva una calle dedicada a La Fénix Troyana.

En presencia de un nutrido grupo de vecinos y con la intervención del Alcalde de Chelva Robert Rubio y del Presidente de la revista La Fénix Troyana, tuvo lugar el pasado 26 de marzo el renombramiento de la denominada calle del Parque como calle de La Fénix Troyana, en homenaje al centenario de esta revista decana en la Comunidad Valenciana.