Villar de la Libertad y México

  1. A MODO DE INTRODUCCIÓN

Villar del Arzobispo es un municipio situado al norte de la provincia de Valencia (España) perteneciente a la comarca de la Serranía. Su término municipal es de 37,5 km2 y dista de la capital, Valencia, apenas 50 km, casi todos ellos por la autovía CV-35. Tenemos un censo aproximado de 3.500 habitantes, de los cuales aproximadamente la cuarta parte son extranjeros de diversas partes del mundo, aunque mayoritariamente europeos. Somos un pueblo abierto, festivo, trabajador, religioso… como tantos otros pueblos a ambos lados del Atlántico, que voy a decir. Y aquí tendríamos quizá, si a Uds. les parece, el primer nexo entre mi pueblo y el suyo: lo parecidos que somos. Pues además de hablar el mismo idioma compartimos muchos rasgos cultu­rales. Destacaremos entre sus celebraciones los carnavales, que se celebran justo cuarenta días antes de Jueves Santo y que cuentan con personajes autóctonos como las “botargas”; sobresalen sus caldos tintos y blancos y su excelente aceite desde tiempos de los iberos, además de sus embutidos y dulces artesanos; y se venera a la Virgen de la Paz (¡que gran virgen!) y a los santos Vicente Ferrer y Roque, que son sus patrones. Su economía está basada –además de en la agricultura- en la minería a cielo abierto de arcilla, sílice y kaolín, materias primas de excelente calidad; y también en los servicios, dado que el municipio funciona como centro comarcal.

Estas tierras han estado pobladas desde tiempos paleolíticos, destacando la presencia ibera, y romana después, de las cuales hay vestigios importantes en los alrededores del casco urbano, así como de la cultura visigoda. Aunque su fundación se debe a una tribu bereber venida del norte de Marruecos que se instituyó aquí alrededor del siglo IX. A este asentamiento se le conoció como Benaduf (ben-a-duf: el hijo del que toca el pandero o adufe). Tras la conquista del Reino de Valencia por el rey Jaime I de Aragón en 1238 conviven cristianos y musulmanes, inclusive después de la “repoblación” cristiana dada por el Obispo de Valencia y señor de estas tierras en 1324 a quince cristianos viejos, siendo entonces el nombre que se le da al pueblo: Lo Vilar de Benaduf (en lengua original valenciana, que era la propia del Reino de Valencia), o sea “el conjunto de villas” del lugar islámico. Castellanizado a finales del siglo XVI como El Villar de Benaduf, no será hasta 1798 que el rey Carlos IV después de concederle el título de “villa real” y atendiendo a las peticiones de los vecinos de la villa cambie no el nombre sino el apellido de la misma, pues debido a su pertenencia desde 1300 a la Mitra Valentina le impusieron el nombre de El Villar del Arzobispo, un nombre que ha pervivido hasta nuestros días aunque oficialmente se escriba sin el artículo, pues hay que decir que en el uso hablado es simplemente “El Villar”.

  1. LA REPÚBLICA MEXICANA EN EL VILLAR

Si hay un período en la Historia de España donde ha sido mayoritaria la búsqueda de la igualdad entre las personas, donde la separación de Iglesia y Estado ha sido no solo legal sino efectiva y haya dado pie a una Revolución democrática que fue ejemplo en el mundo entero, ese ha sido el corto espacio de tiempo que duró la llamada II República Española, desde el 14 de abril de 1931 en que se proclamó hasta el 1 de abril de 1939 en que finalizó la guerra civil tras el golpe de estado franquista; por pocos días casi ocho años. No obstante, fueron cinco años de creer que esas ideas era posible llevarlas a cabo, primero. Después de tres años defendiendo con las armas en lo que se creía, en la justicia y la libertad, en una guerra que había sido producto de una alianza de las oligarquías financieras, eclesiásticas y militares, que en la posguerra se materializó en cuarenta años de oscuridad hasta la llegada de la Democracia a finales de los años 70 del pasado siglo.

Pero vayamos a la cuestión que nos interesa. Recordar que tras el golpe de estado del general Franco se instaura, en el territorio español que no lo ha secundado, la Revolución Española integrada por todos los partidos que forma­ron el Frente Popular. En lo tocante a mi pequeño pueblo y al pueblo mexicano en general, a la gran nación mexicana nos hermana un acontecimiento no exento de cierta relevancia histórica. Producto de esa Revolución Española, surgió una circunstancia que une a ambos pueblos, al pequeño con el grande, al grande con el pequeño. Y alguien podría decir que esta comunicación se coge con pinzas porque –quién sabe- si tiene la relevancia dentro de este gran marco de la Crónica Hispanoamericana que aquí nos reúne por primera vez. Y yo les digo, pero qué más da, si es pequeño o es grande. Para mi pueblo fue y así lo recojo en mi libro Crónica de la guerra civil en El Villar (2011, Ayunta­miento de Villar del Arzobispo) un hecho histórico y lo que ocurrió en esos años de revolución y guerra un acontecimiento de primer orden que se reflejó en el Acta del Pleno Ordinario realizado el 5 de abril de 1937 por el Consejo Munici­pal y en el cual se acordó cambiar -de nuevo una vez más- el “apellido” del pueblo, ahora por la palabra LIBERTAD. Y así, durante todo el período de guerra restante, el municipio se llamó Villar de la Libertad. Como vemos en los dos sobres mostrados en las fotografías, en el primero estamos dentro de la etapa de la segunda república y el nombre del pueblo es Villar del Arzobispo, mientras que en el segundo estamos en plena guerra civil y ya en fechas en que el pueblo se llama Villar de la Libertad.

Precisamente en estos días se está elaborando en nuestro pueblo un proyecto para crear una ruta turística propugnada por nosotros y enmarcado dentro de la campaña estatal por la Recuperación de la Memoria Histórica. Se llamará “Villar de la Libertad: espacios de memoria” y se concreta en la implementación de un recorrido interpretativo de carácter urbano por los espacios más representativos de la población, bien por ubicarse en ellos algún elemento destacado durante la época de la guerra civil, bien por algún acontecimiento relevante que tuvo lugar, o bien por el carácter simbólico del espacio. En palabras de Sandra Mínguez, autora del proyecto: “Con ello se pretende propiciar un espacio dinámico y abierto para el conocimiento y la reflexión de este periodo histórico”.

Nuestro pueblo tuvo una importancia notable en la consecución de la guerra civil en esta parte de la España peninsular, cual es su situación geográfica, a medio camino entre el frente establecido en la ciudad de Teruel en 1937 y la capital de la República, Valencia, que lo fue entre el 7 de noviembre de 1936 una vez establecido el sitio de Madrid y el 31 de octubre de 1937 en que el Gobierno de la República se traslada a Barcelona. Y llegados a este punto, cabe recordar que en esta época se dedicó una importante calle de Valencia al revolucionario mexicano Pancho Villa. Así las cosas, en nuestro pueblo se instalan los servicios de retaguardia: aprovisionamiento de víveres y de caballerías, acuar­telamiento de tropas y talleres mecánicos para los vehículos militares, hospital de sangre ubicado en el edifico modernista de las Escuelas Municipales, polvorín para la custodia y almacenamiento de arma­mento de toda índole… así como la construcción de un aeródromo a escasos 6 kilómetros de la población para servir de apoyo a la defensa del frente establecido al norte de la misma, en el cercano municipio vecino de Andilla, lindante con la provincia de Teruel. Y también, los miembros del Alto Mando Militar alojado en las mejores casas del pueblo y el Hospicio Virgen de la Paz convertido en Escuela de Aviación comandada por pilotos rusos de la brigada Komsomol.

Ahora bien, el Consejo Municipal no sólo cambia el “apellido” del pueblo como ya hemos dicho, sino que también lo hace con el nomenclátor de veintiséis calles del municipio, tras la sesión del 12 de abril. A propuesta del sindicato CNT-AIT (Confederación Nacional del Trabajo-Asociación Internacio­nal de Trabajadores) se invita a todas las entidades cívicas del pueblo para que “propongan las variaciones que estimen pertinentes” y éstas son llevada frente al Consejo Municipal, que serán ratificadas por el mismo en sesión del 24 de mayo de 1937. Y aquí tenemos el nexo, ese evento histórico que une mi pequeño pueblo con la inmensa nación mexicana. La mayoría de calles que cambian su nombren estaban dedicados a santos, vírgenes y /o relacionados con la Iglesia Católica y sus símbolos; por el contrario, los nombres que ahora reciben estas calles estarán relacionados con referentes ideológicos de la Revolución (Carlos Marx, Lenin, Buenaventura Durruti, Concepción Arenal o Pablo Iglesias), hechos locales y fechas conmemorativas (14 abril 1931, 6 octu­bre 1934, 16 febrero 1936 y 19 julio 1936) y también dedicadas a los países aliados del Gobierno de la República Española, que en aquel momento sólo había dos: Rusia (país integrado en la URSS) y México; asimismo, ambos países fueron hermanos con el nuestro en el éxodo de refugiados españoles de la posguerra.

Y así, el pueblo de Villar de la Libertad dedicó una calle a esa república americana que fue y sigue siendo amiga de nuestro país. La calle antes llamada “de Roma” pasó a llamarse “de México”, desde el 24 de mayo de 1937 como ya hemos dicho anteriormente hasta el 13 de octubre de 1939 en que la sesión municipal del gobierno franquista determina “sustituir la rotulación de algunas calles”, pero de solo ocho calles y una plaza (precisamente la denomi­nada de la República, que pasará a llamarse del Generalísimo) que, no obstante, no afecta a las renombradas dos años atrás en lo que atañe a dicha sesión plenaria. No obstante, y sin que conste en el Acta de dicha sesión se sobreentiende que las calles renombradas por los revolucionarios villaren­cos vuelven a su nomenclatura anterior, como así ocurrió de facto, con la calle dedicada a México y con todas las demás.

En esta fotografía podemos ver la rotulación de la calle dedicada a Concepción Arenal, escritora y perio­dista gallega de finales del siglo XIX que fue precurso­ra del feminismo español; el año pasado en unas obras de rehabilitación de la fachada de una casa en la actual calle de Santa Teresa y que hace esquina con la de Roma (de México) apareció la inscripción de la misma, realizada en pintura negra y mayúsculas con plantilla o trepa en estilo tipográfico de los año 30 muy utilizado para la rotulación de embalajes y carteles de pared.

 

La calle de Roma, renombrada de México en 1937, nació como vía alrededor del siglo XVI durante el crecimiento de la población fuera de las murallas. Es una calle atípica –en principio- con la trama urbana general de calles orientadas o bien de este a u oeste, o de norte a sur, siguiendo el modelo romano de establecimiento de campamentos, esto es: decumano (este-oeste) y cardo (norte-sur) forman una cruz central de la que parten en forma de parrilla, calles paralelas. En principio debería seguir una línea paralela al cardo y lo hace en su comienzo (foto izquierda), pero sin que nos conste la razón por la que continuó de la manera que lo hizo, la calle forma un recodo perpen­dicular y gira hacia el este. De manera se configura una calle con una característica especial: es que tiene forma de L.

Así pues, este es el vínculo histórico que une México con nuestro pequeño pueblo valenciano. Un vínculo que fue puesto de manifiesto para la Historia de nuestro pueblo por un puñado de hombres y mujeres de El Villar, cuando decidieron dedicar una calle a un país que defendía sus mismos princi­pios revolucionarios de Tierra y Libertad. Un país, México, al que irían exiliados alrede­dor de 25.000 españoles en los tres años posteriores a la finalización guerra civil y primeros de la Dictadura Franquista. Un nutrido contingente que no solo fue de inmigración intelectual (quizá la más conocida) sino que fueron muchos obreros y campesinos, y también economistas, cargos públicos y militares todos ellos vinculados al Gobierno republicano. ¡Gracias, muchas gracias México!

César Salvo

Cronista Oficial de Villar del Arzobispo

(Valencia-España)

Actas del I Encuentro Internacional de la Crónica

Ed. Grupo Regio, Cancún, Quintana Roo, 2017. Págs. 258-361

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El Cronista de la Villa participa en el I Encuentro Internacional de la Crónica, celebrado en Cancún (México) los pasados 7 y 8 septiembre.

En la primera edición de este “Encuentro entre dos Mundos”, como fue calificado por numerosos cronistas –además de los Estados Unidos de México- han participado el Reino de España y las Repúblicas de Cuba y Guatemala.

La Delegación Española, integrada por ocho cronistas de diferentes ciuda­des y pueblos de España y comandada por nuestro Presidente, D. Antonio Luis Galiano Pérez, llegamos a Cancún el día 4 de septiembre con un retraso aéreo de nueve horas. Por lo tanto nos perdimos los actos de apertura de los mismos que tuvieron lugar esa tarde (allí) mientras nosotros estábamos volando sobre el Atlántico para llegar a las 4 de la madrugada a nuestro destino. Calor pesada y húmeda; lentitud en la recogida de maletas, control de pasaportes, inmigración y de entrada de alimentos o semillas. Nos esperaba un microbús previamente contratado para llevarnos al Hotel Oasis Smart, aunque antes pasamos por las oficinas de Air Europa para presnetar nuestra pertinente reclamación por el retraso con los papeles rellenados que nos habían facilitado en Madrid; no pudimos cumplir nuestro deseos, porque la infomación que nos dieron era que debíamos hacerlo vía telemática. Finalmente optamos por presentarla en España (nuestro punto de origen) frente a la Oficina del Consumidor.

Cronistas de cinco paises representando a 130 ciudades con las autoridades municipales en el centro, a los pies de la estatua de Benito Juárez. Foto: periódico La Jornada , edición de Cancún (08. 09,2017).

Al día siguiente nos presentamos en el Ayuntamiento de Cancún sobre el mediodía, para asistir al acto de apertura oficial del 40 Congreso Nacional de Cronistas Mexicanos que presidió D. Remberto Estrada Barba Presi­dente Municipal (Alcalde) de Benito Juárez (Estado de Quintana Roo), que no Cancún, que es el nombre conocido de este destino turístico de prestigio internacional que nació hace cua­renta y siete años deforestando la espesa selva de la plataforma de la Penín­sula del Yucatán; Cancún, en lengua maya significa “nido de serpien­tes”, porque cuando estos indígenas se ocuparon de la cons­trucción de infraestructuras viales, hoteleras y demás cada que encontraban un nido salían corriendo y gritando: “Can Cun, Can Cun…

Seguidamente, y después de recibir –cada uno de los cronistas- una repro­ducción del “Señor de Can­cún” (una cabeza de piedra tallada de conside­rables dimensiones y de origen maya) como presente y recuerdo de nues­tra asistencia, se organizó el viaje para ir a comer a una especie de paraíso en 10 autobuses dis­pues­tos junto al Ayuntamiento. Tras veinte minutos de viaje entre hoteles y selva, llegamos a las puertas del lugar y rápidamente fuimos ocupando nuestro sitio en las mesas circulares que estaban dis­puestas en un gran salón, donde nos servimos un rico y variado buffet. El complejo de Xcaret es un lugar de templos mayas que se convirtió en 1990 en un Parque Ecoarqueólogico donde se combina el buzeo de snorkel por cenotes y ríos subterráneos con las charriadas (espectáculos de jinetes y amazonas charros), las visitas a los templos, delfinarios y todo tipo de animales selváticoa en su habitat natural, pero encerrados como en un zoo; destacar sobre todo el maravilloso espectáculo de más de dos horas que se ofrece en el Anfiteatro y que cuenta con ballets, actores y orques­tas dirigidos y con producción del Circo del Sol. Un derroche de medios y escenografías varias que nos narra la historia antigua de los pueblos mesoamericanos, sus ritos y costumbres, la conquista española, la evange­lización católica, la Independencia y la Revolución, para acabar con los hombres pájaro, un juego ritual de las culturas precolombinas.

Al día siguiente visitamos por la mañana el Museo Maya de Cancún, para luego trasladarnos al Rancho Santa Clara, donde el Ayuntamiento nos ofreció una comida charra y a continuación un especáculo de rodeo, presidido por la Reina de los Charros 2017 de Quintana Roo, la señorita Hannah Sánchez, quien amablemente y junto con sus dos acompañantes masculinos se prestaron a fotografiarse conmigo.

Después de una breve siesta, una refrescante ducha y tras cambiarnos de ropa, pues tocaba ir vestidos con la preceptiva “guayabera”, nos recogió una furgoneta para llevarnos a la cena de clausura, que tuvo lugar en el Salón de Congresos del Hotel Krystal Urban. Amenizada la velada por diversas intervenciones folklóricas mexicanas, tuvo lugar la cena-buffet con productos representativos de la gastronomía del país y la entrega de las Actas de este I Encuentro Internacional de la Crónica. La mañana del siguiente día tuvieron lugar en el marco incomparable de Isla Mujeres las mesas de U.S.A., Guatemala y Cuba. Aunque yo obtuve permiso para visitar el Sitio Arqueológico de Chichén Itzá que me ocupó toto el dia.

En la pirámide del Sol

Después de una breve siesta, una refrescante ducha y tras cambiarnos de ropa, pues tocaba ir vestidos con la preceptiva “guayabera”, nos recogió una furgoneta para llevarnos a la cena de clausura, que tuvo lugar en el Salón de Congresos del Hotel Krystal Urban. Amenizada la velada por diversas intervenciones folklóricas mexicanas, tuvo lugar la cena-buffet con productos representativos de la gastronomía del país y la entrega de las Actas de este I Encuentro Internacional de la Crónica. La mañana del siguiente día tuvieron lugar en el marco incomparable de Isla Mujeres las mesas de Guatemala y Cuba.

El día 8 por la mañana y en la Casa de la Cultura de Cancún se desarrolló la Mesa del Reino de España presidida por nuestro Presidente, D. Antonio Luis Galiano Pérez y la hasta ese día Presidenta de la Asociación Nacional de Cronistas Ciudades Mexicanas, Dª María de Jesús Real García Figueroa. Abrió el acto la Conferencia Magistral de nuestro Presidente, quien disertó sobre “Pasado, Presente y Futuro del Cronista Oficial en España”, cuya intervención fue largamente aplaudida por los presentes. A continuación fuimos intervinien­do por orden alfabético, intercalando entre los cronistas españoles un cronista mexicano; las comunicaciones fueron de: Juan Alonso Resalt, Cronista de Leganés (Madrid), El Don Juan de Austria deLa Morisma de las Lomas de Bracho”; José Dionisio Colina Lobato, Cronista de La Bañeza (León), “El bañezano P. Miguélez y el Obispo Ignacio Montes de Oca”; Antonio Luis Galiano Pérez, Cronista de Orihuela (Alicante), “La Fiesta de la Reconquista o del “Pájaro”, de Orihuela”; Ricardo Guerra San­cho, Cronista de Arévalo (Ávila), “El Humanismo: de Isabel I de Castilla al Tata Vasco”; Francisco Rivero, Cronista de Las Brozas (Cáceres), “Relacio­nes de Hernán Cortés con el primer Gobernador en Indias: Nicolás de Ovando”; Luis Romero Fernández, Cronista de Hinojosa del Duque (Córdo­ba), “Nacimiento de la Crónica de Hinojosa del Duque (Córdoba) en el Diccionario Geográfico-Histórico de Tomás López (1793)”; Francisco Sala Aniorte, Cronista de Torrevieja (Alicante), “La Habanera. Corales Mexica­nas en los Certámenes Internacionales de Habaneras y Polifonía de Torre­vie­ja“; y César Salvo, Cronista de Villar del Arzobispo (Valencia), “Villar de la Libertad y México”.

Sentados (de izquierda a derecha): Ricardo Guerra, José Dionisio Colinas y Francisco Rivero. De pie (de izquierda a derecha): Juan Alonso Resalt, Antonio Luis Galiano, César Salvo, Luis Romero y Francisco Sala. Foto: Mª Carmen Espejo.

La crónica que aportaba el cronista de El Villar giró en torno al hecho histórico del cambio del apellido de nuestro pueblo en el periodo de la guerra civil en que pasó a llamarse “Villar de la Libertad” y cuando, además, se cambiaron los nombres de veintiséis calles del municipio, pasando la calle de Roma a denominarse “de México”.

Al finalizar las comunicaciones nos condujeron en autobuses hasta Puerto Juárez, situado a la orilla del mar, donde se nos ofreció un almuerzo de sabores marineros. Por la tarde tuvimos tiempo libre que aprovechamos para descansar, porque a las 19:30 horas nos recogía otro autobús para llevarnos al Teatro de Cancún donde disfrutamos de un magnífico Concier­to de la Camerata de Cancún con varios solistas y maestros de arpa… una experiencia musical verdaderamente reconfortante. Añadir que nuestro compañero J. Alonso Resalt fue distinguido con una Mención Honorífica por su crónica sobre la “Morisma”.

Al día siguiente, a media mañana, partimos en avión hacia Ciudad de México para enlazar allí con el vuelo que nos llevaría a la ciudad de Zacatecas, en el “Corazón de México” donde nos esperaban para darnos la Bienvenida el Cronista del Estado de Zacatecas, D. Manuel González Ramírez, el Presidente de la Academia de Historia Regional de Texcoco, D. Alejandro Contla Carmona y la Tesorera de dicha institución, Dª Martha Ortega Cantabrana, además de una nutrida parte de la Banda Sinfónica de Morelos, que nos ofrecieron piezas musicales de aires mexicanos y españoles, haciéndonos bailar y cantar emocionados.

como cronista de este viaje, por encargo de mis compañeros y sé que lo comparto con ellos, resultó ser el eslógan más cierto que jamás hemos conocido. Apuntar que hemos sido comandados en todo momento por nuestro Presidente, quien ha velado por nuestra seguridad y a quien desde estas líneas le manifesta­mos nuestro más profundo agradeci­miento… La segunda parte del viaje la dejamos para otra ocasión.

César Salvo

Cronista de Villar del Arzobispo

El Archivo Vicente Llatas Burgos cuenta con un nuevo archivero

Desde el pasado 1 de agosto de 2017, el Ayuntamiento de Villar del Arzobispo cuenta con un archivero.

Dentro del plan integral de formación y empleo para jóvenes 2016-2020, la Generalitat Valenciana ha puesto en marcha una estrategia para mejorar la empleabilidad de los y las jóvenes con la finalidad de implantar un nuevo modelo productivo, dar nuevas oportunidades de empleo y formación para personas jóvenes, acercar el talento de estos jóvenes a las PYMES y al tercer sector, facilitar el retorno de todos aquellos/as personas jóvenes que tuvieron que irse a otros países en busca de un trabajo y estimular el compromiso social de los jóvenes de la Comunidad Valenciana.

Es por ello que el Ayuntamiento de Villar del Arzobispo decide acogerse a este plan solicitando así un archivero.

Tras el proceso de selección, desde el pasado 1 de agosto de 2017, contamos con un profesional de la documentación en la plantilla municipal. Se trata de Andoni León, Graduado en Información y Documentación por la Universidad de Valencia y vecino de Pedralba quien estará trabajando en el Ayuntamiento de Villar del Arzobispo durante el período de un año.

Andoni León ha comenzado su trabajo en el Archivo Vicente Llatas Burgos, el cual junto con el trabajo y apoyo del Cronista Oficial del Villar del Arzobispo, César Salvo, pretenden llevar a cabo una buena gestión del archivo que propicie el uso y consulta de la documentación con la finalidad de hacer un archivo accesible a investigadores/as e historiadores/as, así como a todas aquellas entidades, asociaciones y personas que deseen visitar el archivo. Para ello, será necesario realizar un estudio de la tipología documental del archivo y un estudio del alcance y contenido de la misma para poder planificar la organización de la documentación, así como la elaboración de los instrumentos de descripción necesarios.

Por ello, el nuevo archivero, está realizando tareas de revisión del trabajo hecho anteriormente, catalogación y descripción documental, ordenación por temáticas de la documentación, así como la creación de una estructura clara del fondo del archivo que facilite su acceso y búsqueda de información. Una vez realizadas dichas tareas se pretende crear un inventario y un catálogo del archivo y publicar una Guía del Archivo Vicente Llatas Burgos que sirva, además, para una futura digitalización del fondo de dicho archivo.

Le damos a Andoni León la bienvenida a Villar del Arzobispo y al Archivo Vicente Llatas Burgos y le deseamos un buen y enriquecedor trabajo.

40 años de Democracia y una vuelta al pasado en El Villar del alma mía

Cuando a finales de mayo recibí la amable llamada de una componente de la sub-comisión del Libro de Fiestas de este año para proponerme escribir una artículo en el mismo, no faltaré a la verdad si digo que algo me hizo poner sobre aviso; tengo una edad que ayuda –por la experiencia- a leer entre líneas. Según me dijo, habían establecido el criterio de seleccionar una serie de temas “villarencos” y pedir a diferentes personas del pueblo escribir sobre ellos. Y es cierto también que mientras me hablaba la muchacha, en mi interior pensaba a modo de revelación: mi controvertido artículo del año pasado flota en el aire. Fue una imagen fugaz que se tradujo después en una realidad latente, pues no me equivoqué…

Y ¿Cuál era el tema reservado para el Cronista de la Villa? Pues no lo voy a negar, uno muy de mi gusto, sobre todo porque estoy trabajando desde hace años en él, como mucha gente sabe: la recuperación del habla churra. Y es verdad que tenía mi agenda bastante llena y poco tiempo para escribir. En apenas tres días me iba a un balneario y, a la vuelta del mismo, de otros tres antes de comenzar un nuevo viaje, ahora a Sicilia, y del cual hace unos días que volví. Pero le dije a la festera que sí, que escribiría sobre el habla churra.  Y así, al día siguiente empecé a escribir una artículo que titulé El churro está de moda. No lo acabé, pero sí que había dispuesto las ideas que lo iban a componer. Lo finalicé cuando llegué del balneario y por la noche de ese lunes de junio lo envié al correo electrónico que me habían facilitado, dado que en las fechas en que debía entrar en imprenta yo estaría fuera del país. Me contestaron dos días después con el acuerdo tomado por parte de esa subcomisión. Al parecer, mi artículo había causado cierta conmoción. Para ser más precisos, sólo el comienzo del mismo. Me comunicaban que el artículo les había gustado, pero… Pero abusando de mi amabilidad y esperando que no me molestara, me pedían retirar esa parte del inicio del artículo que al parecer molestaba. A continuación reproduzco el artículo enviado. Quizá no haga falta explicar que lo molesto de mi artículo es lo subrayado:

El churro está de moda

En el artículo del año pasado me afligía mucho la pérdida de un patrimonio natural e histórico cual es la desaparición de dos de las fuentes emblemáticas de El Villar; sigo afligido, sobre todo por la ampliamente demostrada poca aflicción de mis convecinos y paisanos… Hoy, no obstante, escribo sobre un hecho también patrimonial pero en sentido positivo: el resurgi­miento del interés por nuestra particular forma de hablar, aquello que nosotros siempre hemos dicho: hablar en churro, desde los tiempos del eximio Vicente Llatas Burgos. Por eso, la aseve­ración que propongo en el título. Si, el churro está de moda: la propia Comisión de Fiestas tiene un grupo en face-book sobre palabras churras, en internet tenemos la magnífica página Len­gua Churra de nuestro querido amigo Toni Porta y El Rolde digital publica una columna fija de la cual es autor, se celebran jornadas monográficas sobre “els parlars xurros”. Induda­blemente, en esta segunda década del siglo XXI el CHURRO está de moda.

                    Portadas de los tomos de la edición original del libro de Llatas Burgos. (Foto: C.S.)

 

Tras la muerte en 1980 de Vicente Llatas Burgos, tanto Fernando Montero como yo mismo comenzamos (y seguimos llevando a cabo) una nueva recogida de vocablos villarencos olvidados y no recogidos en su momento  por nuestro ilustre predecesor, que nos ha servido para mantener vivo el vínculo ancestral de nuestra habla churra con uestra cultura y para enriquecer un vocabulario ya de por sí bien extenso… Pero no podíamos pasar de ahí. A veces pensaba que cuando tuviéramos una cantidad importante de nuevos vocablos y aprovechando una nueva reedición del libro de Llatas incluirlos para aumentar el importante bagaje lingüísti­co que aportó con sus investigaciones el insigne primer cronista de la villa… 

Tot va començar amb el professor Emili Casanova qui, després d’un temps mastegant-ho al seu despatx de Diaectologia Valenciana i de parlar amb Antonio Briz, des dels Departaments de Filologia Catalana i Filologia Espanyola de la Facultat de Filologia de València es determinà organitzar les I Jornades dels Altres Parlars Valencians, que es celebraren a València el 12 i 13 de novembre de 2008. Allí vaig poder participar –junt a un bon grapat de companys filòlegs- amb una comunicació titulada “El parlar xurro dins l’obra de teatre La rosa del molino, d’Antonio Lanzuela Álvaro i l’estat de la parla villarenca al segle XXI”. Aquesta primera jornada va suposar el punt d’inflexió sobre la recuperació d’una particular forma de parlar que en aquells mo¬ments només comprenia un territori lingüístic al voltant de la nostra comarca La Serrania, la Foia de Bunyol i la Canal de Navarrés a València i l’Alt Palancia a Castelló.

A més a més, el terme “xurro” que fins a eixe moment únicament gastàvem nosaltres els serrans es va començar a utilitzar ja de manera normalitzada a les II Jornades sobre el Altres Parlars Valencians (amb l’epígraf “de base castellano- ara­go­ne­sa”), que es van celebrar a Enguera/Engra els dies 13 i 14 de novembre de  2013, i a les quals vaig presentar la comunicació “Atles Lingüístic del Xurro en La Serrania”, en la qual ja reivindicava no sols que el mot XURRO (derivat de l’iber Tzurio = blanc) era autòcton de la ostra comarca i també que la base d’aquesta parla no era ni molt menys castellano-aragonesa sinó de base clarament valenciano-aragonesa, per tal com el treball contemplava més de 700 vocables de procedència netament valenciana. I així ha estat acceptat a les III Jornades sobre els altres parlars valencians (en aquesta ocasió amb els epígrafs “de base castellano-aragonesa, castellano-murciana i valenciano-aragonesa”), que vam celebrar al nostre poble: Lo Villar/El Villar els dies 4 i 5 de novembre de 2016.

Si a estas alturas del texto a alguien le extraña que escriba en valenciano, seguramente será porque todavía desconoce que la base lingüística del churro en La Serranía es precisamente el valenciano, aunque con interesantísimas aportaciones del ara­go­nés. Ambas configuraron una forma de hablar autóctona que después del siglo XVI se va castellanizando poco a poco. Así pues, hoy en día podemos decir con la boca bien grande que nuestras raíces lingüísticas, las de Lo Vilar/El Villar, son  plenamente valencianas. Pues aunque hasta ahora únicamente contábamos con las amplias consideraciones léxicas que llevamos  manteniendo ya unos años, un descubrimiento fortuito en el Archivo Vicente Llatas Burgos llevado a cabo por Sandra Mínguez (una magnífica becaria que promete mucho como investigadora de la historia local) nos reveló el nombre original de nuestro pueblo, esto es, el nombre que figura en la carta-puebla de 1324 escrita en latín y que no es otro que el de “Lo Vilar de Benaduf”. Resulta que la copia que se conserva de este documento histórico y crucial en un pergamino de la Catedral de Valencia es un transcripción realizada en 1596 –seguramente por un escribano de “fabla” aragonesa- en cuya parte superior escribe en “aragonés” (según José Giner) “El Villar”, una forma palatalizada de “Lo/El Vilar” que perdurará hasta nuestros días; añadir, además, que la forma “Lo Vilar” convive con la de El Vilar en diversos documentos del siglo XIV y que esperamos encontrar en investigaciones pendientes también algún ejemplo en documentos del siglo XIII; porque encontrar algún documento nuevo que haga referencia al primitivo Benaduf se nos antoja de todo punto improbable.

                                         Texto en latín de la Carta-Puebla: transcripción del original
(siglo XVI. Foto: Sandra Mínguez)

 

Nuestra aportación para estas jornadas versó sobre “50 nuevas aportaciones a El habla del Villar del Arzobispo y su comarca”, donde mostrábamos (vocablos recogidos por Fernando Montero y por mí) medio centenar de palabras que en su día no contempló Llatas Burgos y que son/han sido de uso común entre los hablantes hasta nuestros días. Decir, por último, que la realización de estas últimas jornadas, además del éxito de participación en las mismas, ha desembocado en la formación de un grupo de estudio al que le hemos bautizado como Chunta Churra y en el cual estamos integrados diversas personas de una docena de pueblos serranos que nos reunimos cuatro veces al año. Entre las tareas que nos hemos propuesto llevar a cabo está la de proseguir con el ALXLS y, dado que en principio mi trabajo de 2013 se ciñó a los más de 700 vocablos extraídos del libro de Llatas que contenían la correspondencia lingüística de los mismos con las formas léxicas utilizadas en Alcublas, Chelva, Chulilla, Domeño, Gestalgar y La Yesa, ahora estamos trabajando en la ampliación del mapa geográfico-lingüístico de La Serranía y ya tenemos vaciados los correspondientes a Bugarra, Higueruelas, Loriguilla, Pedralba y Tuéjar y estamos a la espera de vaciar los de Alpuente, Andilla, Aras de los Olmos, Benagéber, Calles y Titaguas. Las conclusiones de este trabajo las presentaremos conjuntamente en la ciudad de Orihuela, donde está previsto celebrar las IV Jornades dels Altres Parlars Valencians en 2019. Pero además, también estamos trabajando en un Inventario de Fraseología Churra, en la detección de errores toponímicos en señalización y cartografía y también en la creación de un evento festivo: Día Comarcal del Habla Churra… cuya primera celebración está prevista en nuestra vecina y querida Chulilla el 7 de octubre, con la colaboración de la asociación local Tabaira… ¿Qué os parece? ¿Está de moda o no el churro?

César Salvo.                                                                                                             Cronista de la Villa

Con esa respuesta se desenmascaraban y se hacía realidad la mala vibración que sentí cuando días atrás me habían pedido que escribiera un artículo para la edición de este año de un libro que, además de las clásicas salutaciones de Alcalde, Párroco y Presidente/a de la Comisión, el programa de festejos y las consabidascuñas publicitarias, recuperó hace unos cuatro años una costumbre perdida desde finales de los 90 del siglo pasado, como es que dicha publicación contenga artículos de opinión y/o de investigación, poesías y fotos antiguas de variada índole y de personas muy diversas:_ un ñibro que pga TODO EL PUEBLO. Lástima que esta bonita herencia la hayan pisoteado de esta vil manera personas que quizá no valoraron en su justa medida la reacción que su decisión provocaría. Pues, más allá del hecho ridículo que supone en sí que haya molestado mi alusión al artículo sobre la pérdida de las fuentes de Cabiscol y de Raimundo, subyace en el despreciable acto de esta “Comisión Censora” una actitud totalmente antidemocrática; y que conste que no me estoy refiriendo al conjunto de integrantes de la misma, hombres y mujeres, sino a los componentes de la Junta Directiva. Subyace como decía algo que ya les dije cuando les contesté a su petición de utilizar la tijera (además querían que fuera yo, claro, ellos son tan amables) que no sólo no me molestaba sino que me indignaba mucho, porque “actitudes como la vuestra cabalgan al lomo de un peligroso caballo llamado REACCIÓN”. En dicha contestación les exigí, asimismo, la retirada de mi artículo y la prohibición de su difusión por dicha Comisión.

Ni se inmutaron. Sentían mi respuesta, no su acción. Pero seguían siendo amables, un trato diplomático en el que sin justificar su decepcionante respuesta ante un artículo que, como les dije estaba “escrito desde la buena fe” y cuyo inicio sólo trataba de contraponer la visión negativa ante la pérdida  de un importante patrimonio histórico y natural con la positiva de ahora, que iba a hablar de la recuperación de un importante patrimonio oral que forma parte de nuestra idiosincrasia villarenca y también de nuestra comarca. En 2016 me afligía por esa pérdida, hoy me congratulo de ser uno más en la lucha, en el trabajo, de indagación y reivindicación del habla churra. Y me indigna todavía más que actitudes como la de la Junta Directiva de este año, desemboquen en una situación tan RIDÍCULA como la que ellos han provocado: injusta y desproporcionada, con el artículo y conmigo… Se dice que “la verdad duele pero no ofende”. Aunque, SOLO A LOS NECIOS LES OFENDE LA VERDAD, PERO NO LES DUELE.

César Salvo

¡Oye Villar… mi aflicción!

Recuerdo cuando en 2006 un grupo de personas significativo y tras la recogida de firmas se opuso al traslado de la fuente monumental de la plaza que lleva ese nombre a otra plaza en los exteriores del pueblo, aduciendo –entre otras cosas- que esa fuente estaba ahí “de toda la vida”; claro está que se referían a su propia vida, desde el punto de vista histórico un periodo relativamente corto pues la existencia de esa fuente es menor a un siglo. Alguna vez he comentado en público, poniendo ese ejemplo, cómo es posible que nadie haya movido un dedo y dudo hasta que muchos lo hayan pensado y otros tantos no lo sepan siquiera, que las dos fuentes (mineromedicinales) históricas y emblema­ticas de nuestra villa estén muertas ya va para cuatro años. “La mejor agua del mundo, la de fuente Raimundo”, rezaba un eslogan de los años 60, cuando venían de fuera con furgonetas a llenar grandes garrafas para luego venderla por los pueblos de la huerta valenciana; la fuente en que se inspiraron Antonio Lanzuela y Vicente Llatas mientras bebían la rica agua que sanaba el riñón para escribir La rosa del Molino, la fuente de cenas nocturnas en verano con mis padres y hermanos… Ahora seca.

No quiero plantear diatribas anti-mineras y quiero dejar claro que SÍ, ESTOY A FAVOR DE LA MINERÍA. Pero la fuente de Raimundo se ha secado porque sus aguas afloran ahora al nivel inferior de la mina que hay hacia el norte ya en pleno acuífero, al haber alcanzado con las exca­vaciones el nivel freático de una fuente que ha llevado -desde el siglo XIV- el nombre del arzobispo de Valencia D. Raimundo Gastón que otorgó la carta-puebla de El Villar de Benaduf en 1323. Supongo que ésta si es una fuente de TODA LA VIDA ¡Qué son sino 53 años de antigüedad comparados con los casi setecientos de ésta y otra fuente que está aguas abajo de la misma rambla Castellarda sobre la que se alza.

Hablemos ahora de la fuente de Cabiscol… ¡Oye Villar, mi aflic­ción! Cuando en 2006 se acometió, a instancias del Ayuntamiento y con presupuesto de la Confederación Hidrográfica del Júcar, la ardua tarea de retirar del tramo comprendido entre ambas fuentes (la idea era realizar un sendero local “Raimundo-Cabiscol”, reducto de la poca “na­tu­rale­za” o vegetación que nuestro término posee) los vertidos de la llamada “borra” (materiales inertes no válidos para la industria) que des­pués de colmatar gigantescas escombreras van a parar por escorrentía tras las lluvias a la rambla; aunque sólo se actuó en dos puntos: en el primero, puente de las Cuevas, se extrajeron alrededor de 12.000 toneladas y en el segundo, precisamente en la fuente de Cabiscol, donde se llegó hasta el fondo del cauce de los años 70 cuando los jubilados de la UDP-Villar construyeron el pequeño pontón para salvar las aguas de la rambla, se extrajeron unas 13.000 toneladas; también se limpió la fuente y se dejó el grifo abierto durante un mes para descontaminar el acuífero. Paradójicamente, la propia Conselleria de Medio Ambiente (la CHJ es un organismo dependiente del Ministerio de Medio Ambiente) no permitió entonces devolver a la mina de donde provenían los inertes por considerarlos “vertido”… y gracias a un agricultor que prestó al Ayunta­miento un campo inculto para depositar las borras no nos vimos abocados a cometer un DELITO MEDIOAMBIENTAL.

Sé que este hecho puede producir cierta hilaridad, pero todavía lo es aún más a día de hoy, pues la propia CHJ citada no considera ahora “verti­dos” los inertes que se han depositado en la rambla en los últimos diez años, producto de la espectacular excavación minera a cielo abierto que se impone junto al cauce de la rambla secular aguas arriba. Actual­mente en el puente de las Cuevas la cota llega ya a los dos metros de al­tu­ra por encima de la cota que se excavó en la fecha antedicha;  vemos cómo han desaparecido los huertos y cómo los árboles de ribera: olmos, álamos blancos y cho­pos van cayendo desgajados tras haber sido cega­das sus raíces e impo­sibilitadas de ab­­sorber el agua, como consecuencia de la impermea­bili­dad de los inertes vertidos. Y lo ve­mos… y lo seguimos viendo y nada decimos. ¿Es que no nos importa? Como colectivo, me refiero. Como pueblo… No nos importa que des­apa­rezcan nuestras señas de identidad.

La fuente, en el comienzo de la retirada de inertes y tras la limpieza total en 2006

Aún es tiempo de poder revertir los destrozos realizados, si no en su totalidad sí en parte y transmitir a nuestros hijos un paisaje más cercano al que conocieron sus abuelos. No creo que sea necesario (aunque si lo es, ya veremos) empezar a recoger firmas o a salir a la calle con una pancarta que diga: “Salvemos el Castellar que es enseña del Villar”. Protejamos, ahora que estamos a tiempo el deteriorado patrimonio que aún nos queda, si no queremos ver algún día La Yesa desde aquí.

Cuánta razón tenía nuestro querido D. Vicente Llatas cuando decía: “Es el villarense, en general, trabajador, divertido, religioso, ama­ble y hospitalario con el forastero, pegado a lo antiguo, pacífico, poco expresivo, aficionado a la caza, a los cohetes, al juego y a viajar. Poco amigo del ahorro y apático para asistir a reuniones donde se discuten asuntos de interés general para la población…” (A.V.Ll.B., Sig. Doc. 450.20.). Curiosamente, nuestro insigne paisano también nos trató de enseñar a través de una leyenda, el espíritu colectivo de nuestras gentes cuando la ocasión lo requiere. Recordáis aquello de “¡Todos a una, como en la carrasca Mosen”… No, me parece que no, pues ya la habéis olvida­do.

César Salvo

Cronista de la Villa