Creación del Museo Arqueológico de Villar del Arzobispo y Comarca.

  1. ANTECEDENTES HISTÓRICOS

 

Estas tierras han estado pobladas desde tiempos paleolíticos, como lo prueban el yacimiento mesolítico denominado covacha de Llatas y los numerosos poblados de la Edad de Bronce. Muy seguramente, y a tenor de los restos hallados en las inmedia­ciones, en el altozano donde –desde el siglo XIV- se yergue el conjunto monumental de la Iglesia y el Palacio se alzó primero un castellar ibero para defender la aldea existente en la ladera sur y luego un castro romano para defender el pequeño vicus, y más tarde un poblado visigodo con su pequeña basílica, hasta que los norteafricanos llegados aquí alrededor del siglo IX fundan un caserío1 al que llaman Benaduf (“el hijo del que toca el pandero”) en otra pequeña loma de cota más baja y muy cercana, que domina los cam­pos situados al sur y la rambla de San Vicente y, seguramente, donde hoy se yergue el esbelto conjunto monumental del palacio e igle­sia, en época islámica habría un hisn, pequeña alcazaba con mezquita y medina. En 1177, dice Escolano que Benaduf fue una de las poblaciones del reino musulmán de Balansiya (actual Valencia) que, des­pués de haberse rendido al rey Alfonso II de Aragón, se rebelaron de nuevo contra él y éste se vio obli­ga­do a enviar tropas una vez más para sofocar la rebelión, producto de la cual y según opinión de Llatas Burgos “no es inverosímil suponer que fuese arrasado (…) ya que, hasta bien avanzada la segunda mitad del siglo XIII, no se tendrán noticias su­yas”2. Según consta en el Llibre del Re­par­timent sabemos que el monarca aragonés, an­tes de conquistar la ciudad de Valencia, donó estas tierras a un capitán de sus tropas lla­ma­do Fernando Díaz el 25 de diciembre de 1237, y que están adscritas a la alquería de Benaguasil y, aunque descono­ce­mos cuánto tiem­po fue señor de Benaduf en pocos años pasó de nuevo a propiedad eclesiástica, por cuanto un documen­to firmado el 1 de octu­bre de 1271 por Andrés Albalat, obispo de Va­lencia, nos informa de que Hurtado Ruiz de Li­ho­ry compra (entre otras tierras y lo que en ellas hay) las “to­rres y alquerías de Sot, Villar, Chera y de sus térmi­nos”3; aproxi­mada­mente dos décadas después una hija de éste se casa con Eximén Pérez de Arenós, primer barón de Andilla, y este territorio pasa a depender de dicha Baronía, hasta que el 16 de abril de 1300 dicho señor las dona a la Mitra Valentina, pasando así Lo Vilar de Benaduf a formar parte de la eclesiástica Baronía de Chulilla hasta la desamortización de Mendi­zábal en 1836.

Este gran bagaje histórico nos ha permitido poner las bases para acometer la ardua tarea de escribir una Historia de Lo Vilar4 y para la cual llevamos un tiempo recopilando nuevas informaciones que añadir a los textos de Vicente Llatas Burgos; a lo cual y en la última década, hemos de sumar importantes y nuevos hallazgos: una villa romana5 de época imperial, un yacimiento –ahora ya en casco urbano- datado entre los siglos III a.C. y IV d.C. en un P.A.I. 6 realizado en 2013, así como la constatación de la exis­tencia de una necrópolis visigoda dentro del casco urbano (calle de las Solanas) y la de una necró­polis islámica en la salida del pueblo en dirección al municipio vecino de Losa del Obispo; además de los restos de la muralla islámica sobre la que se asienta la fábrica de la ampliación de la iglesia en el siglo XVII y ya de época medieval un descubri­miento crucial para la historia de nuestro pueblo como es confirmar la exis­ten­cia de un recinto amurallado (siglos XIV-XVI) que había quedado par­cialmente oculto hasta hace muy poco y dentro del cual aún podemos ver cuatro de las torres que tuvo.

 

  1. ANTECEDENTES MUSEÍSTICOS

 

Este Museo nace con el objetivo de dar forma a un sueño que tuvo nuestro pre­de­ce­sor, el ínclito villarenco D. Vicente Llatas Burgos, primer Cronista de la Villa e ilustre estudioso de todos los saberes y conocimiento de su pueblo, El Villar, y de su comarca, La Serranía. Es sobradamente reconocido como un pionero de la dialectología valenciana, con su libro El Habla del Villar del Arzobispo y su comarca (Ed. Alfons el Magnànim, València, 1959, 2 tomos); y también como arqueólogo autodidacta en la prospección de yacimientos arqueológicos, que rea­liza en primera instancia en los muy numerosos que hay esparcidos por todo el tér­­mino municipal de El Villar para después ampliar su zona de prospección a otros terri­torios de municipios colindan­tes. Fue colabo­rador habitual de la Sección de Arqueo­logía y Prehistoria del Centro de Cultura Va­­lenciana desde 1945 y nombra­do en 1948 Delegado Comarcal del Ser­­vicio de Inves­ti­gación Pre­his­­tórica de la Dipu­tación de Valen­cia; ese mismo año la Diputación de Valencia denominó con su nombre Covacha de Llatas a una cueva descubierta por él en el término de Andilla y muy cerca de nuestro casco urbano, con materiales del periodo Mesolítico. Sus numerosas excursiones a lo largo y ancho de nuestra comarca, a veces acom­pañado y otros solo, le hicieron explorar y conocer la gran mayoría de asentamientos humanos desde la edad de Bronce Valenciano a la época romana, siendo el descubridor de más de ochenta yaci­mien­­tos conocidos, como podemos comprobar en varios de los cuadernillos7 publicados por el propio cronista. Fruto de dichas andanzas logró reunir una importante colección museográfica, pues contamos con unas notas en las que relaciona los “Objetos arqueológicos que se custodian en este Museo Comarcal del Villar del Arzobispo”8, de los cuales una parte considerable fue desapareciendo9 con el tiempo desde su entrega por parte del cronista en 1978 hasta que –como Conservador del Archivo Vicente Llatas Burgos- me hice car­go de los mismos en 2005. No obstante, la magnitud y relevancia de los materiales con­servados (desde el periodo mesolítico hasta la Baja Edad Media), han supuesto el nú­cleo primigenio para la consecución de este Museo Arqueo­lógico de Villar del Arzo­bispo y Comarca (M.A.V.A.C.) que nuestro ínclito paisano soñó hace cincuenta años. Decir que eligiendo la imagen de la estela funeraria romana se ha elegido como logotipo el que se muestra a continuación:

logo

En 2014 realizamos el Mapa Arqueológico del Término Municipal de Villar del Arzobispo, contando con el precedente del elaborado por Llatas Burgos en su publica­ción de 1962 Carta arqueológica de Villar del Arzobispo y su comarca. Parale­lamente, iniciamos una ronda de visitas a diferentes perso­nas del pueblo de las cuales teníamos constancia que contaban con colecciones parti­culares de restos hallados en diver­sos cam­­pos del exiguo término municipal de nuestro munici­pio, con unos escasos 37,5 km2. Destaca­remos entre ellas la donada por los herederos del segundo Cronista de la Villa, D. Fran­cisco Sayas Sebas­tián, con aporta­ciones importan­tísimas de época ibera y roma­na; así como la nuestra propia, con objetos encontrados tanto en algunos yaci­mientos señalados por Llatas Burgos como en otros nuevos descu­biertos por nosotros como hemos comentado anteriormente; además, podemos citar otras importantes dona­cio­­nes de personas particulares de objetos hallados en nuestro tér­mi­no, de época ibera y de época romana. Añadir que todavía quedan importantes posibles donaciones pendien­tes porque cues­ta un poco más de convencer a ciertas personas reacias a dar algo que guar­dan con mucho cariño desde hace tiempo, entre ellas alguna de consi­derable valor numismático. Creemos que cuando el MAVAC esté cercano a abrir sus puertas se rom­pan los recelos y se hagan realidad dichas donaciones. Un año después, en 2015, se aco­me­ten los primeros trabajos de catalogación de gran parte de los materiales en depó­sito y se comienza con la primera fase de restauración de dieciséis piezas que abarcaban más de tres milenios, desde tres cuencos de la Edad de Bronce hasta un tonelete del siglo XIX. A continuación y, tras la conce­sión a finales del año pasado por parte de la Gene­ralitat Valenciana de un Taller de Em­pleo de Arqueo­turismo con dos especia­lidades10, una de ellas de “Mantenimiento de Edi­fi­cios”, llegamos a enero de 2016 en que se comienza la intervención en unas aulas anexas al antiguo I.E.S. La Serranía (desafec­tado por la Conselleria de Educa­ción en 2015 y ahora de propiedad municipal). En prin­cipio, de las tres aulas y sala-lucernario más unos aseos con que cuenta el complejo, se ha actuado en todas ellas a excepción del aula del fondo, (a la espera de que sea desa­lojada por el Club de Ciclismo que se alber­ga allí). Cada sala tendrá un color diferente e identificativo: gris medio para la sala de Prehistoria; beige tierra para la cultura Ibera; rojo pompeyano para el mundo Romano; azul celeste para la época Visigoda, verde turquesa para la Islámica y azul ma­ri­no para la Medieval. La distribución establecida queda como se observa en la imagen siguien­te.

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  1. SALA PRIMERA: PREHISTORIA

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El territorio que hoy configura el término de Villar del Arzobispo se formó en la era Se­cun­daria, producto de la modificación -a través de diversos fenómenos orogénicos- que su­frió la configuración ibérica primigenia, y más concretamente la culminación suboriental del sistema ibérico, de la cual forma parte el conjunto de la comarca de La Serranía y que pre­sen­ta unas capas muy fracturadas en sentido NO-SE. Aunque forma parte de la llamada cubeta Villar-Casinos, geomorfológicamente perte­nece al llamado glacies-piedemonte de Vi­llar-Losa, caracterizado por tener laderas de suave pendiente formadas por materiales acu­mu­lados procedentes de las zonas altas de la comarca con los aportes de las ramblas Caste­llarda y el barranco de San Vicente… con pequeños cerros (Castellar, San Roque, de la Cruz y Gordo) y piedemontes configurados por una compleja red de ramblas: Higueruelas, Tormé y Alcublas (Honda) que afluyen a la rambla Castellarda11, que con sus 29 kilómetros de longitud (18 de ellos en territorio comarcal) “enlaza la cubeta de Villar del Arzobispo y otras depresiones más reducidas situadas al norte y noroeste de ésta con la de Casinos, y que discurre entre los bloques jurásicos que han quedado elevados como el cerro Campillo o el Cerro de las Cabras (…) drena el término de Higueruelas, la porción septentrional de Do­me­ño, parte del territorio noroccidental de Calles, el término de Villar del Arzobispo y el extre­mo meri­dional del de Alcublas.”12 y desagua en el río Turia en el término de Llíria.

Prácticamente el conjunto de este texto formará parte del panel de interpretación (en adelante PI) con el Mapa Edafológico del término muni­ci­pal del pueblo, de manera que será lo primero que verá el visitante, junto con la mesa vitri­na (en adelante MV) que contendrá rocas, tierras y fósiles marinos de la zona. A continuación tendremos el PI con el Mapa Ar­queo­lógico que contiene más de cincuenta yacimientos y a continuación una MV con treinta elementos de industria lítica del periodo Mesolítico, así como un PI de la Covacha Llatas. A continuación tendremos el PI del yacimiento de la Edad de Bronce recientemente excavado del Puntal de Cambra y dos vitrinas (en adelante V) para los tres cuencos de barro, una MV para los molinos de barco y dos MV para una orza, tres hachuelas, maza, queseras y tres afiladores de piedra.

 

  1. SALA SEGUNDA: CULTURA IBERA

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El pueblo íbero estuvo también muy presente en estas tierras con una orografía de suaves ondulacio­nes con cerros de mediana elevación y profundas ramblas, desde el siglo VI a.C. hasta la llegada de los romanos en el siglo III a.C. en que comienza su fase de aculturación. Tenemos en el término nueve yacimientos iberos plenos y seis ibero-romanos, entre los cuales destaca el poblado ibero-romano de La Seña13, en el cual podemos ver desde el ibero antiguo al ibero pleno y asistir a la romanización de sus pobladores. Estas tierra fueron pobladas por una tribu que el historiador del siglo IV d.C. Avieno denomina como berybraces (según algunos autores de origen céltico), dentro de un marco territorial que iba desde la comarca del Alto Mijares pasando por el Alto Palancia, La Serranía, Hoya de Buñol y la Plana de Requena-Utiel y todo el territo­rio hasta el mar, que fue conocido como Edetania, con su capital en Edeta. Esta Sala contará con cinco espacios diferenciados, cada uno con su panel de in­ter­pretación con textos y dibujos:

  1. La Molienda
  • Cinco molinos de rotación (uno de ellos con la dos piezas)
  • Cinco molinos de grano
  1. La Miel
  • Diversos fragmentos de colmena
  • Una colmena entera (restaurada)
  1. El Telar
  • Colección de pondus y fusayolas de diversos tamaños y formas
  1. La Casa
  • Cuatro ánforas (restauradas)
  • Un lebes (restaurado)
  • Un reposador (restaurado)
  • Ocho tapaderas
  • Dos kylix áticos
  • Una mano de mortero
  • Dos oenochoe (fragmentos)
  • Fragmentos de cerámica decorada
  • Un buril de piedra
  1. El Mundo Funerario
    • Fragmento de lápida funeraria con inscripción
    • Un kalathos (restaurado)
    • Un cálice (restaurado)
    • Una urna de orejetas

 

  1. SALA TERCERA: MUNDO ROMANO

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Los romanos poblaron Hispania y también estas tierras desde el siglo III a.C. hasta la caída del Imperio Romano en el siglo V d.C. Tenemos en nuestro término seis yaci­mientos datados por Llatas Burgos en los años 50 del pasado siglo y dos que nosotros hemos descubierto en los últimos cuatro años, correspondientes a villas rús­ticas dedica­das al cultivo del olivo, de la vid y del trigo. El territorio comarcal serrano formó parte de la región edetana junto con la comarca vecina de la Hoya de Buñol, con la capital en la nueva Edeta-Lleiria (Llíria). Cabe destacar dos yacimientos romanos en el ámbito territorial de El Villar: el área del yacimiento de La Torre, situado junto a la carretera de Bugarra tiene una extensión de unos 2 km2 por los restos encontrados en la actualidad, aunque contamos con una referencia bibliográfica del siglo XVIII del historiador Anto­nio Valcárcel, más conocido como el conde de Lumiares quien escribió Inscripcio­nes y antigüedades del Reino de Valencia (Madrid, 1852), publicación en la que no sólo recoge las XX lápidas14 romanas sino que hace una descripción muy detallada de lo que ve allí: “A corta distancia de la población y en dirección á Liria, se encuentra una altura de poca elevación con rastros de población antigua, donde se advierten entre trozos de colum­nas, pilastras, basas de estatuas y cimientos de los murallones de su recinto, fragmen­tos de barros saguntinos, tejas, ladrillos gruesos, asas de ánforas, y alguna vez mone­das, entre las cuales vio el autor un As de la república romana.”… Una mayoría de autores creen que en esta amplia zona arqueológica se situaba un vicus relevante, y al cual supues­tamente irían a parar las aguas que no llegaron a discurrir por el acueducto de Peña Cortada. Más recientemente tenemos el hallazgo de una villa romana ya citado y la localización en pleno casco urbano de la necrópolis romana, donde en los años 60 se halló una estela funeraria con la inscripción LLICINIUS / CELTIBER / AN. LX, que estuvo en paradero desconocido hasta ha­ce dos años.

 

El espacio está dividido en dos salas 3A y 3B. En la primera se contará con seis espacios diferenciados, cada uno con su panel de in­ter­pretación con textos y dibujos, y MV para exponer los materiales:

  1. La Villa Rústica
    • Un ladrillo de pila de una terma
    • Diversos fragmentos de tubuli
    • Dos basas de columna de pórtico
    • Un disco de torno
    • Una tegula entera y diversos fragmentos en composición vertical para ver las diferentes fábricas
  2. El Telar
    • Diecisite pondus y seis fusayolas
  3. Epigrafía, Numismática y Metales
    • Una boca de dolia con la inscripción del alfarero (ASTUS)
    • Seis pondus, uno de ellos con la inscripción del alfarero anterior
    • Una moneda de Germánico
    • Diversos fragmentos de hierros, plomos, bronces y gangas
  4. Mundo Funerario
    • Ara votiva
    • Asa de mármol de pila votiva
    • Una lucerna
    • Colección de asas, bocas, bases y cuerpo de vidrio
    • Pináculo de templete
    • Un cráneo infantil
  5. Vajilla de cocina y mesa
    • Un mortero
    • Una jarra
    • Un fragmento de aplacado (mármol)
    • Fragmentos de diversos tipos de terra sigilata de diversas procedencias
    • Fragmentos de cerámica: asas, bocas y bases
    • Diversos fragmentos de platos y cuencos

 

En la segunda (Vestíbulo con lucernario) se dispondrán las piezas más grandes, sopor­tadas por plataformas:

  1. La Almazara y el Lagar
    1. Un contrapeso de torcularium
    2. Un contrapeso de prelium
    3. Una pieza de cazo para decantación del aceite
    4. Una gran dolia y diversos fragmentos
    5. Diversos fragmentos de ánforas

Además de las siguientes piezas:

  1. Estela funeraria de LLICINIUS CELTIBER
  2. Plataforma de 1,50x50x25 cm. de opus spicatum rectangular
  3. Plataforma de 1,50x50x25 cm. de opus spicatum rómbico en dos versiones
  4. Plataforma de 1,50x50x45 cm. de opus signinum
  5. Un fuste de columna

 

  1. SALA CUARTA

En esta Sala se podrán contemplar tres culturas que se sucedieron en el tiempo en estas tierras. Hace dos años y debido a unas obras de conducción de aguas pluviales en la calle    de las Solanas (antigua senda de los Clérigos que unía Requena con Segorbe) situada al sur del casco antiguo se descubrió una necrópolis visigoda que había sido arra­sada a finales de los años setenta cuando se construyó la primera conducción. Con este descubrimiento fortuito se configura la cronología histórica continuada de nuestro pueblo; aunque tras nuestras últimas investigaciones disentimos con muchos historiado­res en cuanto que en una primera época Benaduf se situó en las ruinas del ya nombrado poblado de La Seña y que en el casco urbano se situaron los corrales de ganado, pues gran parte de su economía se basaba en la ganadería. Nuestra opinión es que desde su llegada a estas tierras se instituyó en un promontorio dentro del casco urbano, y lo prueban dos datos muy relevantes: no haber hallado signos arqueológicos, ni de estruc­turas ni de cerámica en el poblado ibero citado y que la necrópolis islámica (excavada en 2005) se halla en la salida del pueblo hacia Losa del Obispo. Después de muchas vicisitudes y cambios de dueño tras la conquista del Reino de Valencia por el rey Jaume I, estas tierras pasan a pertenecer a la Mitra Valentina en 1300 por donación del Barón de Andilla, D. Eximén Pérez de Arenós.

  1. Época Tardo-Antigua
    • Panel “Necrópolis de las Solanas”: cistas
    • Huesos humanos
    • Jarra de ofrendas
  2. Época Islámica
    • Panel “Necrópolis de Tapias”: esquema
    • Reproducción de 4 tumbas: hombre, mujer, niño y losas
    • Panel ”Huertos Islámicos los Callejones”: el tapial y la piedra seca
    • Jarra islámica
  3. Época Medieval
    • Panel “El Alcàzar de Lo Vilar de Benaduf
    • Cantimplora
    • Fragmentos cerámica de vajilla
    • Monedas
    • Boca de jarra
    • Fragmento de columna (mesa)

 

Por último decir que en esta Sala se dispondrá de un espacio Multimedia (según el plano) con 16 asientos.

NOTAS:

1 Zona que hoy corres­ponde a la actual calle de Exi­mén Pérez de Arenós, desde donde irradió primero a las calles de Fernando Díaz, Ben­a­duf y Raimundo Gastón, y a partir del siglo XI hacia las calles de la Torre, de la Iglesia y de San Vicente.

2 A.V.Ll.B., Sig. 78, pág. 4.

3 Olmos Canalda, Elías. Libro de la Obispalía, folio 66 / pergamino 2.377, Archivo de la Catedral de Valencia, 1952. En este documento aparece por primera vez el nombre cristiano –en valenciano- de Lo Vilar, que signifi­ca conjunto de villas (o alquerías).

4 Existe, editado por el Ayuntamiento de Villar del Arzobispo en 1997 con el título de Historia de Villar del Arzobispo, aunque se trata más bien de una simple ordenación cronológica de los hechos históricos recogidos por Vicente Llatas Burgos.

5 Descu­bierta por nosotros en julio de 2012 y excavada recientemente por los arqueólogos Josep Burriel y Juan José Ruiz. En el área excavada de 100 m2 se han hallado unas termas pertenecientes a la villa: un área de paso, vestuario, frigidiarum, tepidarium y caldarium, además de una pileta con banco adosado para el baño frío. Está situada a 624 metros del pueblo y dentro de una Ruta Cultural denominada La Huella del Hombre que diseñamos en 2003.

6 Que ha sacado a la luz más de 50.000 m2 pertenecientes a una posible villa romana con almazara anexa, como así lo corrobora el contrapeso de torcularium allí encontrado, además de abundante cerámica y la aparición de un pequeño muro en esquina con umbral de entrada.

7 Estaciones prehis­tóricas, ibéricas, ro­ma­nas y árabes del Villar del Arzobispo, Revista Saitabi (Facultad de Filosofía y Letras, Univer­sidad Literaria de Valencia), Valencia, 1948. A.V.Ll.B., Sig. 9; Carta Ar­queo­lógica del Villar del Ar­zo­­bispo y su comarca, Archivo de Prehistoria Levantina, Valencia, 1957. A.V.Ll.B., Sig. 23 y Ejemplar 6; Segunda Rela­ción de yacimientos ar­queo­­lógicos del Villar del Arzo­bispo y su comar­ca, Librería Matías Real, Valencia, 1969; 15 pági­nas. A.V.Ll.B., Sig. 51; Pre­his­toria, Iberización y Roma­niza­ción de la comarca del Villar del Arzobispo, Imprenta Marí Montañana, Valencia, 1975; 26 páginas. A.V.Ll.B., Sig. 66; Orígenes del Villar del Arzobispo, Imprenta Marí Montañana, Valencia, 1976. A.V.Ll.B., Sig. 68; y Apéndice do­cu­­mental co­rres­pon­diente a “Orígenes del Villar del Arzo­bispo”. Utiel, septiembre 1976. A.V.Ll.B., Sig. 70.

8 A.V.Ll.B., Sig. 18/6, 6 págs.

9 La falta de una guarda y custodia competente y la rapiña desalmada de unos pocos nos priva ahora de poder admirar dichos descubrimientos.

10 La otra especialidad era de “Peón de Arqueología”, grupo que se dedicó a excavar y consolidar estructuras en el yacimiento de la Edad de Bronce de Puntal de Cambra, al noreste de la población.

11 Generalmente mal llamada “Castellana”, olvidando que la toponimia hace referencia a los numerosos castellares iberos que se sitúan en ambas riberas de la misma y –desde luego- que su cauce hídrico no proviene de tierras castellanas, dado que la provincia más cercana –Cuenca- se halla a más 50 km.

12 Rodrigo Alfonso, Carles. La Serranía: Análisis geográfico comarcal, Centro de Estudios La Serranía, 2000, pág. 35.

13 Se trata de un poblamiento en llano y amurallado, contiguo a una rambla desde donde se extraía el agua mediante una noria; en valenciano se dice sènia, de ahí aceña y después –por sinalefa- en el habla churra deviene en seña.

14 Diez de ellas se encuentran encastradas en los muros de la escalinata que desemboca en la parte noble del Palacio Prelacial y dos más en la antesala de la planta baja del mismo, una de ellas dada como desaparecida desde 1901 cuando se segrega la parte palaciega correspondiente a dependencias de los siervos, cocina, cua­dras, lagar, almacenes… para convertirlo en el Hospicio Ntra. Sra. de la Paz, generando durante las obras la pérdida de 15 de ellas. Además, en el MAVAC se encuentra una estela funeraria de 1,90 m. de altura hallada en pleno centro urbano (plaza de San José, 2) que se daba por desaparecida desde los años 60 fue recuperada en 2004 y donada al Ayuntamiento de Villar del Arzobispo por su dueño en 2013.

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¡Oye Villar… mi aflicción!

Recuerdo cuando en 2006 un grupo de personas significativo y tras la recogida de firmas se opuso al traslado de la fuente monumental de la plaza que lleva ese nombre a otra plaza en los exteriores del pueblo, aduciendo –entre otras cosas- que esa fuente estaba ahí “de toda la vida”; claro está que se referían a su propia vida, desde el punto de vista histórico un periodo relativamente corto pues la existencia de esa fuente es menor a un siglo. Alguna vez he comentado en público, poniendo ese ejemplo, cómo es posible que nadie haya movido un dedo y dudo hasta que muchos lo hayan pensado y otros tantos no lo sepan siquiera, que las dos fuentes (mineromedicinales) históricas y emblema­ticas de nuestra villa estén muertas ya va para cuatro años. “La mejor agua del mundo, la de fuente Raimundo”, rezaba un eslogan de los años 60, cuando venían de fuera con furgonetas a llenar grandes garrafas para luego venderla por los pueblos de la huerta valenciana; la fuente en que se inspiraron Antonio Lanzuela y Vicente Llatas mientras bebían la rica agua que sanaba el riñón para escribir La rosa del Molino, la fuente de cenas nocturnas en verano con mis padres y hermanos… Ahora seca.

No quiero plantear diatribas anti-mineras y quiero dejar claro que SÍ, ESTOY A FAVOR DE LA MINERÍA. Pero la fuente de Raimundo se ha secado porque sus aguas afloran ahora al nivel inferior de la mina que hay hacia el norte ya en pleno acuífero, al haber alcanzado con las exca­vaciones el nivel freático de una fuente que ha llevado -desde el siglo XIV- el nombre del arzobispo de Valencia D. Raimundo Gastón que otorgó la carta-puebla de El Villar de Benaduf en 1323. Supongo que ésta si es una fuente de TODA LA VIDA ¡Qué son sino 53 años de antigüedad comparados con los casi setecientos de ésta y otra fuente que está aguas abajo de la misma rambla Castellarda sobre la que se alza.

Hablemos ahora de la fuente de Cabiscol… ¡Oye Villar, mi aflic­ción! Cuando en 2006 se acometió, a instancias del Ayuntamiento y con presupuesto de la Confederación Hidrográfica del Júcar, la ardua tarea de retirar del tramo comprendido entre ambas fuentes (la idea era realizar un sendero local “Raimundo-Cabiscol”, reducto de la poca “na­tu­rale­za” o vegetación que nuestro término posee) los vertidos de la llamada “borra” (materiales inertes no válidos para la industria) que des­pués de colmatar gigantescas escombreras van a parar por escorrentía tras las lluvias a la rambla; aunque sólo se actuó en dos puntos: en el primero, puente de las Cuevas, se extrajeron alrededor de 12.000 toneladas y en el segundo, precisamente en la fuente de Cabiscol, donde se llegó hasta el fondo del cauce de los años 70 cuando los jubilados de la UDP-Villar construyeron el pequeño pontón para salvar las aguas de la rambla, se extrajeron unas 13.000 toneladas; también se limpió la fuente y se dejó el grifo abierto durante un mes para descontaminar el acuífero. Paradójicamente, la propia Conselleria de Medio Ambiente (la CHJ es un organismo dependiente del Ministerio de Medio Ambiente) no permitió entonces devolver a la mina de donde provenían los inertes por considerarlos “vertido”… y gracias a un agricultor que prestó al Ayunta­miento un campo inculto para depositar las borras no nos vimos abocados a cometer un DELITO MEDIOAMBIENTAL.

Sé que este hecho puede producir cierta hilaridad, pero todavía lo es aún más a día de hoy, pues la propia CHJ citada no considera ahora “verti­dos” los inertes que se han depositado en la rambla en los últimos diez años, producto de la espectacular excavación minera a cielo abierto que se impone junto al cauce de la rambla secular aguas arriba. Actual­mente en el puente de las Cuevas la cota llega ya a los dos metros de al­tu­ra por encima de la cota que se excavó en la fecha antedicha;  vemos cómo han desaparecido los huertos y cómo los árboles de ribera: olmos, álamos blancos y cho­pos van cayendo desgajados tras haber sido cega­das sus raíces e impo­sibilitadas de ab­­sorber el agua, como consecuencia de la impermea­bili­dad de los inertes vertidos. Y lo ve­mos… y lo seguimos viendo y nada decimos. ¿Es que no nos importa? Como colectivo, me refiero. Como pueblo… No nos importa que des­apa­rezcan nuestras señas de identidad.

La fuente, en el comienzo de la retirada de inertes y tras la limpieza total en 2006

Aún es tiempo de poder revertir los destrozos realizados, si no en su totalidad sí en parte y transmitir a nuestros hijos un paisaje más cercano al que conocieron sus abuelos. No creo que sea necesario (aunque si lo es, ya veremos) empezar a recoger firmas o a salir a la calle con una pancarta que diga: “Salvemos el Castellar que es enseña del Villar”. Protejamos, ahora que estamos a tiempo el deteriorado patrimonio que aún nos queda, si no queremos ver algún día La Yesa desde aquí.

Cuánta razón tenía nuestro querido D. Vicente Llatas cuando decía: “Es el villarense, en general, trabajador, divertido, religioso, ama­ble y hospitalario con el forastero, pegado a lo antiguo, pacífico, poco expresivo, aficionado a la caza, a los cohetes, al juego y a viajar. Poco amigo del ahorro y apático para asistir a reuniones donde se discuten asuntos de interés general para la población…” (A.V.Ll.B., Sig. Doc. 450.20.). Curiosamente, nuestro insigne paisano también nos trató de enseñar a través de una leyenda, el espíritu colectivo de nuestras gentes cuando la ocasión lo requiere. Recordáis aquello de “¡Todos a una, como en la carrasca Mosen”… No, me parece que no, pues ya la habéis olvida­do.

César Salvo

Cronista de la Villa

La Parroquia inaugura las dos salas inferiores del Palacio Prelacial con una exposición de la Sábana Santa.

Tras más de tres meses de trabajos se han rehabilitado las dos salas nobles de la planta inferior del edificio, con el objetivo de darles un uso: la primera será dedicada a exposiciones, recepciones y charlas, mientras que la segunda será destinada a almacén de andas. Como ya informamos una nota en el mes de enero, al comienzo de las obras de acondicionamiento se descubrió –encastrada en un muro- una lápida funeraria con la inscripción sobre VICTORINA CRISOPOLIS, que se había dado como desaparecida desde 1902, cuando más de la mitad de la superficie del Palacio pasa a ser Hospicio de Ntra. Sra. de la Paz. Asimismo, ha quedado a la vista el magnífico arco gótico del portón palacial donde podemos observar la bella cantería del gozne superior de la puerta.

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Es, no obstante, la rehabilitación de ambas salas lo que nos merece especial atención, dada la delicadeza y buen hacer en la decoración llevada a cabo por nuestro querido párroco D. Fernando Carrasco que ha contado con la inestimable ayuda de nuestra paisana Concepción Silvestre. Así los vanos de puertas y ventanas, los muros y sobre todo el techo de la Sala de visitantes se han decorado con unos dibujos dieciochescos imitando la técnica del esgrafiado de esa época, con motivos florales y aves exóticas que enmarcan nueve medallones donde se pintarán los escudos de nueve arzobispos de la Mitra Valentina que por derecho fueron Señores de El Villar y que se significaron en la Historia de nuestro pueblo.

Renombran en Chelva una calle dedicada a La Fénix Troyana.

En presencia de un nutrido grupo de vecinos y con la intervención del Alcalde de Chelva Robert Rubio y del Presidente de la revista La Fénix Troyana, tuvo lugar el pasado 26 de marzo el renombramiento de la denominada calle del Parque como calle de La Fénix Troyana, en homenaje al centenario de esta revista decana en la Comunidad Valenciana.

La artista Araceli Cacho expone su obra en la Sala Pintor Rafael Calduch.

El pasado sábado se inauguró en la Sala de Exposiciones Pintor Rafael Calduch la exposición de la obra plástica de la artista Araceli Cacho. Se trata de una docena de obras pictóricas que van desde el acrílico sobre lienzo a las texturas de la pasta de papel pigmentada alrededor de un variado cromatismo a través de la abstracción. Cuenta además con una pieza escultórica en barro cocido muy sugerente que se sitúa en el centro de la sala. La exposición que contó con casi cien personas en la tarde del sábado, estará abierta hasta el 24 de abril.

Prosiguen a buen ritmo las excavaciones en el poblado de la Edad de Bronce de Puntal de Cambra.

Después de tres meses de trabajos llevados a cabo por el alumnado del Taller de Empleo y bajo la dirección del arqueólogo Juan José Ruiz, el yacimiento arqueológico excavado en 1948 y 1952 es de nuevo visible tras las labores de limpieza de matorral y pinos y el desescombramiento pertinente que han sacado a la luz dos habitaciones más del poblado situadas junto a la muralla. Además, fruto de las labores de excavación, se han obtenido diversos fragmentos de cerámica con mamellones y varios molinos barquiformes.