RELATO DE LAS III CHORNÁS SOBRE LAS CHARRÁS CHURRAS DE PRUCEDENCIA CASTELLANO-ARAGONESA, VALENCIANO-ARAGONESA I CASTELLANO-MURCIANA CELEBRADAS LOS DIAS 2, 4 Y 5 DE NUVIEMBRE EN LA FACULTAT DE FILOLOGIA Y EN EL AYUNTAMIENTO DE LO VILAR DE BENADUF (actual Villar del Arzobispo)

Por Ezequiel Castellano Moreno

COORDINADOR DEL CENTRO DE ESTUDIOS LA SERRANÍA

Tras más de docena y media de horas de trabajo, la intervención de una treintena de personas en ponencias, comunicados y conferencias y casi un centenar de intervenciones procedentes de los asistentes, se cierran unas jornadas que el pasado miércoles 2 de noviembre comenzó con puntualidad londinense, la profesora Maria Luisa Arnal, de la Universidad de Zaragoza, quien supo explicar en la Universidad de Valencia Estudio General, los acentos por los que ha transitado desde sus inicios, el Diccionario diferencial del español de Aragón. Un transecto lingüístico por el que ha caminado desde sus inicios allá por el 2004 hasta la actualidad.

Miércoles 2 de noviembre de 2016

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Arnal anunció durante su participación en estas terceras “Chornás de Charrás Churras”, cómo en la actualidad, el diccionario de aragonesismos, cuenta con 24.545 lemas o entradas, tendente a su concreción está considerado como un auténtico espacio léxico consultado por investigadores y científicos de la filología, especialistas de todo el mundo. Pero además, que el público aragonés interesado en bucear en este repertorio bien por curiosidad o para ampliar su bagaje.

Continuó su exposición sobre “el xurro en la fraseología” el profesor Joaquín Martí” quien puso el foco sobre la etimología de la palabra ”xurro” datándola documentalmente en el siglo XVI y cómo desde ese momento, toma cuerpo en la dialectología compartida, y se solía aplicar peyorativamente de forma tópica,  sobre los habitantes de las comarcas de este amplio diasistema lingüístico y con el tiempo se dulcifica en el antiguo reino de Valencia, para denominar a las personas que viven en la zona montañesa de este territorio.

La primera tarde de las jornadas, continuó con el doctor José María Enguita, quien incidió sobre las confluencias lingüísticas entre el aragonés meridional y el occidente del País Valenciano, quien además supo dibujar un nauténtico mapa lingüístico que limita al Norte con Andorra y el Bajo Martín; al Sur con la comarca de Gudar – Javalambre; al Oeste con Calamocha y Albarracín; y al Este con el Maestrat y la Matarraña, destacando sus aspectos gráficos, fonéticos, morfosintácticos, léxicos,  así como la impronta valenciana en el territorio turolense oriental, sin dejar de mencionar las ligazones culturales y de costumario de todo este territorio, reflejado  en gran parte, en “El Libro de la Baylia de Cantavieja”.

La primera sorpresa de la tarde, para los neófitos asistentes a este inicio de las jornadas, la aportó el profesor José María Jaime Loren, de la Universidad Cardenal Herrera- CEU, en su comunicación sobre la enseñanza en Valencia de la lengua aragonesa entre 1989 y 1998. En esta comunicación,  el profesor Jaime Loren, puso de manifiesto ese otro  trasvase lingüístico originado por las migraciones estudiantiles gracias al cual, se pudo organizar en los años 70, el Seminario de Estudios Aragoneses, un movimiento que sobrevivió a los 80 y llegó con cierta buena salud hasta finales de los 90, lugar en el que se llegó a impartir clases de aragonés, y pervive actualmente con el sobrenombre de “Colla de fablantes del Sur” y la revista que editan trimestralmente.

La primera tarde de las jornadas, culminó el pasado 2 de noviembre, en la sala Enric Valor de la Facultad de Filología de la Universidad de Valencia, con la presentación a cargo de Emili Casanova y de su autor recopilador, Vicente Cortés, de la quinta edición de “El Tío Paragüero”. Una edición que pone en valor la tradición oral de la Serranía valenciana que edita  desde 1998 con su consiguiente esfuerzo económico y humano, el Centro de Estudios de “la Serranía” con la participación del dibujante de prestigio internacional Paco Gimeno

Viernes 4 de noviembre de 2016

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La primera conferencia del viernes 4 de noviembre, desarrollada tras la inauguración oficial de las jornadas a cargo del alcalde de Villar Vicente Portolés,  el profesor Casanova y de César Salvo, el profesor de Filología Toni Porta   realizó el primer ejemplo práctico del habla churra, mediante una salutación en esta variante lingüística sobre la que se estudia en estas jornadas: el xurro. Con ella nos hizo sentir un “poquico” más cercanos a la manera de hablar de nuestros “antepasaos”.

Posteriormente,  José Ramón Gómez Molina de la Universidad de Valencia Estudio General, fue capaz de desarrollar las actitudes lingüísticas frente a la utilización de esta habla concreta de amplio espectro. Este eminente investigador, puso de manifiesto la importancia de la actitud frente a las lenguas i las culturas, frente a las costumbres propias y las foranas. Nos habló de pensamientos y creencias, de sentimientos frente al objeto y la disposición para actuar. Compartió su ponencia con los estudios de los profesores Humberto Morales y Francisco Moreno, estudiosos como él, de este segmento del conocimiento, en el que encaró el prestigio frente a la identidad, y tuvo en cuenta el estatus frente a la solidaridad en consonancia con el individuo y el grupo.

Seguidamente, José Enrique Gargallo, profesor de la Universidad de Barcelona y miembro del Institut d’Estudis Catalans, amplió y acotó esta mirada del otro, del residente al otro lado de la frontera lingüística, mediante sus vivencias dentro de una frontera osmótica, permeable… Enrique Gargallo subrayó, como el xurro gana terreno en este nuevo escenario de la glocalización, de la mano de sus maestros (Sanchis Guarner, Giner, Soler y Godes..), que tanto influyeron en su sentimiento de pertenencia a una identidad.

También asistimos el 4 de noviembre, de la mano del profesor Marcial Terrádez, a la descripción de la disponibilidad léxica de los habitantes de la Serranía, quien acentuó su intervención sobre el hecho de la diferencia existente entre la lengua hablada y la vivenciada. Un estudio presentado por el profesor Terrádez  sobre el léxico analizado en alumnos de la Serranía con edades comprendidas entre 14 y 16 años, arrojó la conclusión que la densidad léxica entre el alumnado de la serranía se encuentra bastante equilibrada, aunque el volumen de palabras utilizadas sea menor, debido seguramente al segmento de edad objeto de estudio.

César Salvo y Sandra Mínguez  cerraron las sesiones de trabajo de este viernes 4 de noviembre, con la aportación de 50 aportaciones al habla de Villar y su comarca, por parte del primero y la percepción de los jóvenes de ahora en relación con el xurro del siglo XXI en el caso de Sandra.

César, dio cuenta de nuevas aportaciones, cazadas entre los vestigios de los penúltimos hablantes del xurro por estos pagos con el apoyo de Fernando Montero, no sin dejar de honorar i seguir la estela de la figura del primer cronista de Villar, don Vicente Llatas. “Porretones, a las acaballas, diversas acepciones de las badalladeras, bufaina, pansida, parrusa, mindola, mindolón, faristol, ravachol, relinchas,  sompo”… fueron algunos de los ejemplos citados.

Sandra Mínguez, puso de manifiesto el hecho que el patrimonio, “per se”, no existe y que en todo caso, se construye mediante el apoyo de los individuos que lo consideran como tal. Seguramente por esta razón en la actualidad, el xurro ha pasado a formar parte de una patrimonialización, en la misma proporción  que ocupa un lugar en el olvido, influido por la castellanización, la modernización y la globalización. Aunque se observa como los usuarios actuales, asocian al xurro, un sentimiento positivo.

Sábado 5 de noviembre de 2016

Sin ir más lejos, hoy sábado, a primera hora, nos hemos podido desayunar con los cantos de las aves y los pájaros más próximos, mediante la aportación que Antoni García Osuna ha hecho sobre ornitonimia xurra y la gran variedad de especies que este territorio conserva. Con una mirada casi microscópica, nos ha ilustrado sobre nombres, familias y especies voladoras de una parte importante de comarcas valencianas y con detalle sobre poblaciones del dominio lingüístico xurro.

Los primeros zumos lexicográficos, han corrido a cargo de los profesores Santiago Vicente y Esther Fernández López, ambos dos profesorado de la Universidad de Valencia Estudio General, quienes han sabido rescatar la fraseología de las hablas churras y la profundidad histórica de los modos de decir en las hablas valencianas de transición, haciendo una especial mención  (en el caso de la profesora Fernández López) al léxico familiar y doméstico de Soneja y su zona de influencia en la comarca del Alto Palancia.

Santiago Vicente nos ha hecho navegar por los particularismos estudiados principalmente por Vicente Llatas, centrando gran parte de su ponencia sobre las locuciones o expresiones “a la atzaguería” y “a gran regolage”, dos de las múltiples piedras axiales de un estudio que se realiza en la Universidad de Valencia sobre lexicografía y locuciones medievales.

Esther  Fernández ha sacado a la palestra, (tocando las 10 de la mañana) localismos del Alto Palancia, algunos de los cuales van más allá y ocupan una parte del mapa lingüístico como “becadica, arrevolcarse, piscar, piscón, farfalloso, morrera, ruin, casporrón,  galdufa, estrembótico, reboste, pellorfa, mistos, chambra…” y otras tantas, que el auditorio ha reconocido como propios de nuestros antepasados más próximos.

También han tenido espacio en estas jornadas, las aportaciones que Julián Espada y el profesor Vicente García Perales, han hecho sobre los léxicos de Andilla, la Pobleta, Artaj y la Canal de Navarrés en su conjunto.

Si Julián Espada incidia sobre Andilla, La Pobleta y Artaj, en los que ha sabido recoger unos usos léxicos y lingüísticos de gran vigencia en la actualidad, poniendo nombres y apellidos a sus informantes de igual manera que ha ejemplarizado con palabras y usos de estas contradas, también ha animando a proseguir con estudios y jornadas que recojan aspectos etnológicos con el fin de recuperar cultura.

El profesor García Perales, ha hecho un recorrido por el vocabulario de la Canal de Navarrés, un proyecto en marcha gracias al estudio del profesor de la Universidad de Toronto el turcocanadiense Joseph Gulsoy, un gran especialista estudioso del español, el portugués y el valenciano, (orientado este último por el profesor Coromines y Vicente Llatas) afectado por la querencia del xurro, llave que, según parece, abre las cerraduras para comprender el valenciano y el catalán, el aragonés y el murciano, en su amplia magnitud.

Maite Mollà, directora de la sección de onomástica de la Acadèmia Valenciana de la Llengua, ha difundido con acierto toda la problemática que plantean los sufijos en la zona del habla xurra i más concretamente  el caso del “-iquio – iquia” en las comarcas de la Canal de Navarrés. Pero el denominador común, parece encontrarse en las terminaciones en “-et” o en “-eta”. Una comunicación, la de la profesora Mollà, que ha abierto ejemplificaciones abundantes entre las personas asistentes en la mañana de hoy.

Fernando Martín Polo ha ilustrado a los presentes sobre el habla titagüeña popular, bajo la óptica de Simón de Rojas 200 años a, que todavía hoy, tienen perfecta vigencia y resulta aconsejable animar a los próximos y próximas investigadoras a seguir buceando en ellas. Martín Polo ha incidido en los arcaísmos, aragonesismos y valencianismos existentes en esta singularidad lingüística titagüeña, que tantas cosas tiene de singulares como de compartidas con el resto del mapa lingüístico.

La mañana ha culminado con la intervención del profesor Emilio Nieto, un experto latinista que asesora al gobierno de Castilla la Mancha sobre toponimia y ha sido capaz de interpretar en clave de sol, las relaciones toponímicas entre la Mancha y la zona de la Serranía. Ha proclamado casi con liturgia reverente, la inexistencia de los dialectos, puesto que asegura que lo que conocemos como lenguas “no son más que abstracciones y convenciones”. No ha dejado dudas al afirmar que el estudio toponímico de la Serranía alberga topónimos romanos, árabes y mozárabes, que invitan a que los habitantes de esta zona, se reconozcan en todas y cada una de estas culturas.  El “Antigon” ha centrado y centra, algunas de las preocupaciones del profesor Nieto y por ello, le ha dedicado un porcentaje importante de la conferencia de esta mañana, sin dejar de proponer otras interesantes reflexiones relacionadas con la toponimia que todavía hoy se encuentra vigente. Ha desvelado el significado toponímico de Chulilla y de Loriguilla, que tanto ha interesado a los asistentes, dejando para otra ocasión otros tantos topónimos como Sot de Xera, Pardanchinos, Juanmanzana, Juanmartín y otros propuestos por las personas asistentes…

Esta tarde, tras el precioso homenaje a Vicente Llatas Burgos con la participación del grupo de investigación folklórica Salarejo y la intervención de Emili Casanova ante el monumento del ilustrado villarenco, se ha reanudado la sesión de la tarde de estas maratonianas jornadas de charrás xurras, con la propuesta que Juan José Navarro ha realizado sobre el murciano en la provincia de Alicante, quien ha sido capaz de transportarnos a realidad del panotxo de la mano de Juan Sansano y Domingo Moreno entre otros, para concluir con el deseo que la hermandad existente entre estas variedades, consigan el reconocimiento que también le desea para el xurro.

A renglón seguido, Antonio Gisbert, ha puesto en valor el substrato valenciano en el habla popular de la vila de Elda y mediante ejemplos vivos realizados como estudio de campo, se ha podido comprobar los trazos singulares de esta zona lingüística del País Valenciano meridional, que según Gisbert, se aleja del habla castellana limítrofe, para encontrar más consonancia y concomitancias con el valenciano de les comarcas próximas.

José Castillo ha presentado algunas propuestas de rotulación y normalización en el ámbito del xurro, teniendo en cuenta el endónimo y no el exónimo, puesto que a su parecer, “se ha de respetar los tres estratos propios”, dado que, según Castillo, los nombres de la cartografía, no se suelen corresponder con la realidad debido a las atrevidas traducciones realizadas por personas que desconocen el territorio y las hablas locales. Para José Castillo, esa coherencia existente dentro del espacio xurro, “se rompe cuando ha de ser interpretada foranamente”.

Vicente Sebastián nos ha acercado a la toponimia urbana y de linajes a partir del documento de la Matrícula del siglo XIX. Un espacio de tiempo que arranca en los documentos oficiales de 1842 a 1892, sin dejar de tener en cuenta el Morabatí del siglo XIV y de los Quinque Libri existentes. Ha presentado el apellido Cervera como el primero del ranquin,  seguido de los Rodrigo, los Fabuel o Faubel, seguido de los más comunes y extendidos en el resto de la comarca.

Todo ello y también las aportaciones de esta mesa redonda que cierra las jornadas, pone de manifiesto el vigor y la vigencia del habla de toda esta geografía conocida y reconocida como las tierras de hablas xurras.

Queda meridianamente claro que estas chornás de charrás churras, han sabido  poner el foco sobre la necesidad de profundizar en esta manera de entender la vida, existente en un mapa geográfico que trasciende nacionalidades del estado español. Una manera de aproximarse a la cultura, al costumario y a las formas y maneras de un colectivo amplio de personas que observan la glocalización, desde una perspectiva de frontera, abierta, respetuosa y solidaria, como se ha demostrado en estas jornadas en las que el xurro, el xurro de base castellano-aragonesa, el de valenciano-aragonesa y el de castellano murciana, han convivido en armonía con la expresión valenciana y catalana.

El proyecto vale  la pena y gran parte de los presentes coincidimos, en la necesidad de empezar a organizar las IV Chornás de Charrás Churras, a celebrar en cualquier otro punto de la nuestra geografía lingüística.

Como diría el de Titagüas, AU!, BUENAS TARDES Y HASTA PRONTO!

MESA REDONDA

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Fernando Montero.-  Se queja de la falta de entorno para practicar el xurro que ha hablado desde bien xiquillo. Su contacto con las mujeres mayores, le aportan una sensación de felicidad, pero al mismo tiempo, de vergüenza, por tratarse de un tesoro que no se ha sabido guardar.

Se encuentra preocupado por la recuperación de nuestra habla, pujante, al menos hasta los años 70, con el fin de recuperar raíces y entender el fenómeno de la globalización.

El futuro pasa por la implicación de las administraciones, de lo próximo a lo lejano (ayuntamientos, mancomunidades, diputaciones, gobierno valenciano) sumando la escuela y asociaciones, grupos y entidades verdaderamente preocupadas.

Vicente Cortés.-  Faltan textos narrativos de tradición oral en xurro, (aunque sea castellanizado) por tratarse de una ventana abierta al pasado porque ayuda a construir la identidad colectiva. Propone más atención a las iniciativas culturalizadoras y recuperadoras de esta tradición y del paisaje lingüístico xurro en su conjunto.

Toni Porta.- Informa sobre el blog existente y promovido a iniciativa propia en lengua xurra, y la utilización de las redes sociales para su difusión, con el objetivo de recuperar palabras perdidas y procurar cambiar la apreciación despectiva sobre el xurro y los xurros, con el fin de sensibilizar a la comunidad, que se forma parte de todo un amplio colectivo de hablantes.

Tomás  Varea.- opina que se ha de trabajar en los ayuntamientos y sobre la cartografía, para recuperar toponimia. Se ha de incidir en las escuelas, para que la estandarización del lenguaje no atenace nuestra habla. Recuperar textos dramáticos y de otros géneros literarios populares que intercomunican i conectan (mayos, murgas, coplas de jotas…) ayudará a poner valor al habla xurra.

Jose Manuel Pérez.- Reivindica el trato en igualdad de todas las lenguas del Estado y también para el estudio y promoción del xurro.  Incide en que se han de aprovechar las nuevas tecnologías para la difusión en un futuro.

Alfonso Polo.-  Solicita a esta jornada, propuestas para poder seguir militando como serranos, lejos de su comarca de origen.

 

Lo Vilar de Benaduf,  5 de noviembre de 2016

Creación del Museo Arqueológico de Villar del Arzobispo y Comarca.

  1. ANTECEDENTES HISTÓRICOS

 

Estas tierras han estado pobladas desde tiempos paleolíticos, como lo prueban el yacimiento mesolítico denominado covacha de Llatas y los numerosos poblados de la Edad de Bronce. Muy seguramente, y a tenor de los restos hallados en las inmedia­ciones, en el altozano donde –desde el siglo XIV- se yergue el conjunto monumental de la Iglesia y el Palacio se alzó primero un castellar ibero para defender la aldea existente en la ladera sur y luego un castro romano para defender el pequeño vicus, y más tarde un poblado visigodo con su pequeña basílica, hasta que los norteafricanos llegados aquí alrededor del siglo IX fundan un caserío1 al que llaman Benaduf (“el hijo del que toca el pandero”) en otra pequeña loma de cota más baja y muy cercana, que domina los cam­pos situados al sur y la rambla de San Vicente y, seguramente, donde hoy se yergue el esbelto conjunto monumental del palacio e igle­sia, en época islámica habría un hisn, pequeña alcazaba con mezquita y medina. En 1177, dice Escolano que Benaduf fue una de las poblaciones del reino musulmán de Balansiya (actual Valencia) que, des­pués de haberse rendido al rey Alfonso II de Aragón, se rebelaron de nuevo contra él y éste se vio obli­ga­do a enviar tropas una vez más para sofocar la rebelión, producto de la cual y según opinión de Llatas Burgos “no es inverosímil suponer que fuese arrasado (…) ya que, hasta bien avanzada la segunda mitad del siglo XIII, no se tendrán noticias su­yas”2. Según consta en el Llibre del Re­par­timent sabemos que el monarca aragonés, an­tes de conquistar la ciudad de Valencia, donó estas tierras a un capitán de sus tropas lla­ma­do Fernando Díaz el 25 de diciembre de 1237, y que están adscritas a la alquería de Benaguasil y, aunque descono­ce­mos cuánto tiem­po fue señor de Benaduf en pocos años pasó de nuevo a propiedad eclesiástica, por cuanto un documen­to firmado el 1 de octu­bre de 1271 por Andrés Albalat, obispo de Va­lencia, nos informa de que Hurtado Ruiz de Li­ho­ry compra (entre otras tierras y lo que en ellas hay) las “to­rres y alquerías de Sot, Villar, Chera y de sus térmi­nos”3; aproxi­mada­mente dos décadas después una hija de éste se casa con Eximén Pérez de Arenós, primer barón de Andilla, y este territorio pasa a depender de dicha Baronía, hasta que el 16 de abril de 1300 dicho señor las dona a la Mitra Valentina, pasando así Lo Vilar de Benaduf a formar parte de la eclesiástica Baronía de Chulilla hasta la desamortización de Mendi­zábal en 1836.

Este gran bagaje histórico nos ha permitido poner las bases para acometer la ardua tarea de escribir una Historia de Lo Vilar4 y para la cual llevamos un tiempo recopilando nuevas informaciones que añadir a los textos de Vicente Llatas Burgos; a lo cual y en la última década, hemos de sumar importantes y nuevos hallazgos: una villa romana5 de época imperial, un yacimiento –ahora ya en casco urbano- datado entre los siglos III a.C. y IV d.C. en un P.A.I. 6 realizado en 2013, así como la constatación de la exis­tencia de una necrópolis visigoda dentro del casco urbano (calle de las Solanas) y la de una necró­polis islámica en la salida del pueblo en dirección al municipio vecino de Losa del Obispo; además de los restos de la muralla islámica sobre la que se asienta la fábrica de la ampliación de la iglesia en el siglo XVII y ya de época medieval un descubri­miento crucial para la historia de nuestro pueblo como es confirmar la exis­ten­cia de un recinto amurallado (siglos XIV-XVI) que había quedado par­cialmente oculto hasta hace muy poco y dentro del cual aún podemos ver cuatro de las torres que tuvo.

 

  1. ANTECEDENTES MUSEÍSTICOS

 

Este Museo nace con el objetivo de dar forma a un sueño que tuvo nuestro pre­de­ce­sor, el ínclito villarenco D. Vicente Llatas Burgos, primer Cronista de la Villa e ilustre estudioso de todos los saberes y conocimiento de su pueblo, El Villar, y de su comarca, La Serranía. Es sobradamente reconocido como un pionero de la dialectología valenciana, con su libro El Habla del Villar del Arzobispo y su comarca (Ed. Alfons el Magnànim, València, 1959, 2 tomos); y también como arqueólogo autodidacta en la prospección de yacimientos arqueológicos, que rea­liza en primera instancia en los muy numerosos que hay esparcidos por todo el tér­­mino municipal de El Villar para después ampliar su zona de prospección a otros terri­torios de municipios colindan­tes. Fue colabo­rador habitual de la Sección de Arqueo­logía y Prehistoria del Centro de Cultura Va­­lenciana desde 1945 y nombra­do en 1948 Delegado Comarcal del Ser­­vicio de Inves­ti­gación Pre­his­­tórica de la Dipu­tación de Valen­cia; ese mismo año la Diputación de Valencia denominó con su nombre Covacha de Llatas a una cueva descubierta por él en el término de Andilla y muy cerca de nuestro casco urbano, con materiales del periodo Mesolítico. Sus numerosas excursiones a lo largo y ancho de nuestra comarca, a veces acom­pañado y otros solo, le hicieron explorar y conocer la gran mayoría de asentamientos humanos desde la edad de Bronce Valenciano a la época romana, siendo el descubridor de más de ochenta yaci­mien­­tos conocidos, como podemos comprobar en varios de los cuadernillos7 publicados por el propio cronista. Fruto de dichas andanzas logró reunir una importante colección museográfica, pues contamos con unas notas en las que relaciona los “Objetos arqueológicos que se custodian en este Museo Comarcal del Villar del Arzobispo”8, de los cuales una parte considerable fue desapareciendo9 con el tiempo desde su entrega por parte del cronista en 1978 hasta que –como Conservador del Archivo Vicente Llatas Burgos- me hice car­go de los mismos en 2005. No obstante, la magnitud y relevancia de los materiales con­servados (desde el periodo mesolítico hasta la Baja Edad Media), han supuesto el nú­cleo primigenio para la consecución de este Museo Arqueo­lógico de Villar del Arzo­bispo y Comarca (M.A.V.A.C.) que nuestro ínclito paisano soñó hace cincuenta años. Decir que eligiendo la imagen de la estela funeraria romana se ha elegido como logotipo el que se muestra a continuación:

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En 2014 realizamos el Mapa Arqueológico del Término Municipal de Villar del Arzobispo, contando con el precedente del elaborado por Llatas Burgos en su publica­ción de 1962 Carta arqueológica de Villar del Arzobispo y su comarca. Parale­lamente, iniciamos una ronda de visitas a diferentes perso­nas del pueblo de las cuales teníamos constancia que contaban con colecciones parti­culares de restos hallados en diver­sos cam­­pos del exiguo término municipal de nuestro munici­pio, con unos escasos 37,5 km2. Destaca­remos entre ellas la donada por los herederos del segundo Cronista de la Villa, D. Fran­cisco Sayas Sebas­tián, con aporta­ciones importan­tísimas de época ibera y roma­na; así como la nuestra propia, con objetos encontrados tanto en algunos yaci­mientos señalados por Llatas Burgos como en otros nuevos descu­biertos por nosotros como hemos comentado anteriormente; además, podemos citar otras importantes dona­cio­­nes de personas particulares de objetos hallados en nuestro tér­mi­no, de época ibera y de época romana. Añadir que todavía quedan importantes posibles donaciones pendien­tes porque cues­ta un poco más de convencer a ciertas personas reacias a dar algo que guar­dan con mucho cariño desde hace tiempo, entre ellas alguna de consi­derable valor numismático. Creemos que cuando el MAVAC esté cercano a abrir sus puertas se rom­pan los recelos y se hagan realidad dichas donaciones. Un año después, en 2015, se aco­me­ten los primeros trabajos de catalogación de gran parte de los materiales en depó­sito y se comienza con la primera fase de restauración de dieciséis piezas que abarcaban más de tres milenios, desde tres cuencos de la Edad de Bronce hasta un tonelete del siglo XIX. A continuación y, tras la conce­sión a finales del año pasado por parte de la Gene­ralitat Valenciana de un Taller de Em­pleo de Arqueo­turismo con dos especia­lidades10, una de ellas de “Mantenimiento de Edi­fi­cios”, llegamos a enero de 2016 en que se comienza la intervención en unas aulas anexas al antiguo I.E.S. La Serranía (desafec­tado por la Conselleria de Educa­ción en 2015 y ahora de propiedad municipal). En prin­cipio, de las tres aulas y sala-lucernario más unos aseos con que cuenta el complejo, se ha actuado en todas ellas a excepción del aula del fondo, (a la espera de que sea desa­lojada por el Club de Ciclismo que se alber­ga allí). Cada sala tendrá un color diferente e identificativo: gris medio para la sala de Prehistoria; beige tierra para la cultura Ibera; rojo pompeyano para el mundo Romano; azul celeste para la época Visigoda, verde turquesa para la Islámica y azul ma­ri­no para la Medieval. La distribución establecida queda como se observa en la imagen siguien­te.

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  1. SALA PRIMERA: PREHISTORIA

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El territorio que hoy configura el término de Villar del Arzobispo se formó en la era Se­cun­daria, producto de la modificación -a través de diversos fenómenos orogénicos- que su­frió la configuración ibérica primigenia, y más concretamente la culminación suboriental del sistema ibérico, de la cual forma parte el conjunto de la comarca de La Serranía y que pre­sen­ta unas capas muy fracturadas en sentido NO-SE. Aunque forma parte de la llamada cubeta Villar-Casinos, geomorfológicamente perte­nece al llamado glacies-piedemonte de Vi­llar-Losa, caracterizado por tener laderas de suave pendiente formadas por materiales acu­mu­lados procedentes de las zonas altas de la comarca con los aportes de las ramblas Caste­llarda y el barranco de San Vicente… con pequeños cerros (Castellar, San Roque, de la Cruz y Gordo) y piedemontes configurados por una compleja red de ramblas: Higueruelas, Tormé y Alcublas (Honda) que afluyen a la rambla Castellarda11, que con sus 29 kilómetros de longitud (18 de ellos en territorio comarcal) “enlaza la cubeta de Villar del Arzobispo y otras depresiones más reducidas situadas al norte y noroeste de ésta con la de Casinos, y que discurre entre los bloques jurásicos que han quedado elevados como el cerro Campillo o el Cerro de las Cabras (…) drena el término de Higueruelas, la porción septentrional de Do­me­ño, parte del territorio noroccidental de Calles, el término de Villar del Arzobispo y el extre­mo meri­dional del de Alcublas.”12 y desagua en el río Turia en el término de Llíria.

Prácticamente el conjunto de este texto formará parte del panel de interpretación (en adelante PI) con el Mapa Edafológico del término muni­ci­pal del pueblo, de manera que será lo primero que verá el visitante, junto con la mesa vitri­na (en adelante MV) que contendrá rocas, tierras y fósiles marinos de la zona. A continuación tendremos el PI con el Mapa Ar­queo­lógico que contiene más de cincuenta yacimientos y a continuación una MV con treinta elementos de industria lítica del periodo Mesolítico, así como un PI de la Covacha Llatas. A continuación tendremos el PI del yacimiento de la Edad de Bronce recientemente excavado del Puntal de Cambra y dos vitrinas (en adelante V) para los tres cuencos de barro, una MV para los molinos de barco y dos MV para una orza, tres hachuelas, maza, queseras y tres afiladores de piedra.

 

  1. SALA SEGUNDA: CULTURA IBERA

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El pueblo íbero estuvo también muy presente en estas tierras con una orografía de suaves ondulacio­nes con cerros de mediana elevación y profundas ramblas, desde el siglo VI a.C. hasta la llegada de los romanos en el siglo III a.C. en que comienza su fase de aculturación. Tenemos en el término nueve yacimientos iberos plenos y seis ibero-romanos, entre los cuales destaca el poblado ibero-romano de La Seña13, en el cual podemos ver desde el ibero antiguo al ibero pleno y asistir a la romanización de sus pobladores. Estas tierra fueron pobladas por una tribu que el historiador del siglo IV d.C. Avieno denomina como berybraces (según algunos autores de origen céltico), dentro de un marco territorial que iba desde la comarca del Alto Mijares pasando por el Alto Palancia, La Serranía, Hoya de Buñol y la Plana de Requena-Utiel y todo el territo­rio hasta el mar, que fue conocido como Edetania, con su capital en Edeta. Esta Sala contará con cinco espacios diferenciados, cada uno con su panel de in­ter­pretación con textos y dibujos:

  1. La Molienda
  • Cinco molinos de rotación (uno de ellos con la dos piezas)
  • Cinco molinos de grano
  1. La Miel
  • Diversos fragmentos de colmena
  • Una colmena entera (restaurada)
  1. El Telar
  • Colección de pondus y fusayolas de diversos tamaños y formas
  1. La Casa
  • Cuatro ánforas (restauradas)
  • Un lebes (restaurado)
  • Un reposador (restaurado)
  • Ocho tapaderas
  • Dos kylix áticos
  • Una mano de mortero
  • Dos oenochoe (fragmentos)
  • Fragmentos de cerámica decorada
  • Un buril de piedra
  1. El Mundo Funerario
    • Fragmento de lápida funeraria con inscripción
    • Un kalathos (restaurado)
    • Un cálice (restaurado)
    • Una urna de orejetas

 

  1. SALA TERCERA: MUNDO ROMANO

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Los romanos poblaron Hispania y también estas tierras desde el siglo III a.C. hasta la caída del Imperio Romano en el siglo V d.C. Tenemos en nuestro término seis yaci­mientos datados por Llatas Burgos en los años 50 del pasado siglo y dos que nosotros hemos descubierto en los últimos cuatro años, correspondientes a villas rús­ticas dedica­das al cultivo del olivo, de la vid y del trigo. El territorio comarcal serrano formó parte de la región edetana junto con la comarca vecina de la Hoya de Buñol, con la capital en la nueva Edeta-Lleiria (Llíria). Cabe destacar dos yacimientos romanos en el ámbito territorial de El Villar: el área del yacimiento de La Torre, situado junto a la carretera de Bugarra tiene una extensión de unos 2 km2 por los restos encontrados en la actualidad, aunque contamos con una referencia bibliográfica del siglo XVIII del historiador Anto­nio Valcárcel, más conocido como el conde de Lumiares quien escribió Inscripcio­nes y antigüedades del Reino de Valencia (Madrid, 1852), publicación en la que no sólo recoge las XX lápidas14 romanas sino que hace una descripción muy detallada de lo que ve allí: “A corta distancia de la población y en dirección á Liria, se encuentra una altura de poca elevación con rastros de población antigua, donde se advierten entre trozos de colum­nas, pilastras, basas de estatuas y cimientos de los murallones de su recinto, fragmen­tos de barros saguntinos, tejas, ladrillos gruesos, asas de ánforas, y alguna vez mone­das, entre las cuales vio el autor un As de la república romana.”… Una mayoría de autores creen que en esta amplia zona arqueológica se situaba un vicus relevante, y al cual supues­tamente irían a parar las aguas que no llegaron a discurrir por el acueducto de Peña Cortada. Más recientemente tenemos el hallazgo de una villa romana ya citado y la localización en pleno casco urbano de la necrópolis romana, donde en los años 60 se halló una estela funeraria con la inscripción LLICINIUS / CELTIBER / AN. LX, que estuvo en paradero desconocido hasta ha­ce dos años.

 

El espacio está dividido en dos salas 3A y 3B. En la primera se contará con seis espacios diferenciados, cada uno con su panel de in­ter­pretación con textos y dibujos, y MV para exponer los materiales:

  1. La Villa Rústica
    • Un ladrillo de pila de una terma
    • Diversos fragmentos de tubuli
    • Dos basas de columna de pórtico
    • Un disco de torno
    • Una tegula entera y diversos fragmentos en composición vertical para ver las diferentes fábricas
  2. El Telar
    • Diecisite pondus y seis fusayolas
  3. Epigrafía, Numismática y Metales
    • Una boca de dolia con la inscripción del alfarero (ASTUS)
    • Seis pondus, uno de ellos con la inscripción del alfarero anterior
    • Una moneda de Germánico
    • Diversos fragmentos de hierros, plomos, bronces y gangas
  4. Mundo Funerario
    • Ara votiva
    • Asa de mármol de pila votiva
    • Una lucerna
    • Colección de asas, bocas, bases y cuerpo de vidrio
    • Pináculo de templete
    • Un cráneo infantil
  5. Vajilla de cocina y mesa
    • Un mortero
    • Una jarra
    • Un fragmento de aplacado (mármol)
    • Fragmentos de diversos tipos de terra sigilata de diversas procedencias
    • Fragmentos de cerámica: asas, bocas y bases
    • Diversos fragmentos de platos y cuencos

 

En la segunda (Vestíbulo con lucernario) se dispondrán las piezas más grandes, sopor­tadas por plataformas:

  1. La Almazara y el Lagar
    1. Un contrapeso de torcularium
    2. Un contrapeso de prelium
    3. Una pieza de cazo para decantación del aceite
    4. Una gran dolia y diversos fragmentos
    5. Diversos fragmentos de ánforas

Además de las siguientes piezas:

  1. Estela funeraria de LLICINIUS CELTIBER
  2. Plataforma de 1,50x50x25 cm. de opus spicatum rectangular
  3. Plataforma de 1,50x50x25 cm. de opus spicatum rómbico en dos versiones
  4. Plataforma de 1,50x50x45 cm. de opus signinum
  5. Un fuste de columna

 

  1. SALA CUARTA

En esta Sala se podrán contemplar tres culturas que se sucedieron en el tiempo en estas tierras. Hace dos años y debido a unas obras de conducción de aguas pluviales en la calle    de las Solanas (antigua senda de los Clérigos que unía Requena con Segorbe) situada al sur del casco antiguo se descubrió una necrópolis visigoda que había sido arra­sada a finales de los años setenta cuando se construyó la primera conducción. Con este descubrimiento fortuito se configura la cronología histórica continuada de nuestro pueblo; aunque tras nuestras últimas investigaciones disentimos con muchos historiado­res en cuanto que en una primera época Benaduf se situó en las ruinas del ya nombrado poblado de La Seña y que en el casco urbano se situaron los corrales de ganado, pues gran parte de su economía se basaba en la ganadería. Nuestra opinión es que desde su llegada a estas tierras se instituyó en un promontorio dentro del casco urbano, y lo prueban dos datos muy relevantes: no haber hallado signos arqueológicos, ni de estruc­turas ni de cerámica en el poblado ibero citado y que la necrópolis islámica (excavada en 2005) se halla en la salida del pueblo hacia Losa del Obispo. Después de muchas vicisitudes y cambios de dueño tras la conquista del Reino de Valencia por el rey Jaume I, estas tierras pasan a pertenecer a la Mitra Valentina en 1300 por donación del Barón de Andilla, D. Eximén Pérez de Arenós.

  1. Época Tardo-Antigua
    • Panel “Necrópolis de las Solanas”: cistas
    • Huesos humanos
    • Jarra de ofrendas
  2. Época Islámica
    • Panel “Necrópolis de Tapias”: esquema
    • Reproducción de 4 tumbas: hombre, mujer, niño y losas
    • Panel ”Huertos Islámicos los Callejones”: el tapial y la piedra seca
    • Jarra islámica
  3. Época Medieval
    • Panel “El Alcàzar de Lo Vilar de Benaduf
    • Cantimplora
    • Fragmentos cerámica de vajilla
    • Monedas
    • Boca de jarra
    • Fragmento de columna (mesa)

 

Por último decir que en esta Sala se dispondrá de un espacio Multimedia (según el plano) con 16 asientos.

NOTAS:

1 Zona que hoy corres­ponde a la actual calle de Exi­mén Pérez de Arenós, desde donde irradió primero a las calles de Fernando Díaz, Ben­a­duf y Raimundo Gastón, y a partir del siglo XI hacia las calles de la Torre, de la Iglesia y de San Vicente.

2 A.V.Ll.B., Sig. 78, pág. 4.

3 Olmos Canalda, Elías. Libro de la Obispalía, folio 66 / pergamino 2.377, Archivo de la Catedral de Valencia, 1952. En este documento aparece por primera vez el nombre cristiano –en valenciano- de Lo Vilar, que signifi­ca conjunto de villas (o alquerías).

4 Existe, editado por el Ayuntamiento de Villar del Arzobispo en 1997 con el título de Historia de Villar del Arzobispo, aunque se trata más bien de una simple ordenación cronológica de los hechos históricos recogidos por Vicente Llatas Burgos.

5 Descu­bierta por nosotros en julio de 2012 y excavada recientemente por los arqueólogos Josep Burriel y Juan José Ruiz. En el área excavada de 100 m2 se han hallado unas termas pertenecientes a la villa: un área de paso, vestuario, frigidiarum, tepidarium y caldarium, además de una pileta con banco adosado para el baño frío. Está situada a 624 metros del pueblo y dentro de una Ruta Cultural denominada La Huella del Hombre que diseñamos en 2003.

6 Que ha sacado a la luz más de 50.000 m2 pertenecientes a una posible villa romana con almazara anexa, como así lo corrobora el contrapeso de torcularium allí encontrado, además de abundante cerámica y la aparición de un pequeño muro en esquina con umbral de entrada.

7 Estaciones prehis­tóricas, ibéricas, ro­ma­nas y árabes del Villar del Arzobispo, Revista Saitabi (Facultad de Filosofía y Letras, Univer­sidad Literaria de Valencia), Valencia, 1948. A.V.Ll.B., Sig. 9; Carta Ar­queo­lógica del Villar del Ar­zo­­bispo y su comarca, Archivo de Prehistoria Levantina, Valencia, 1957. A.V.Ll.B., Sig. 23 y Ejemplar 6; Segunda Rela­ción de yacimientos ar­queo­­lógicos del Villar del Arzo­bispo y su comar­ca, Librería Matías Real, Valencia, 1969; 15 pági­nas. A.V.Ll.B., Sig. 51; Pre­his­toria, Iberización y Roma­niza­ción de la comarca del Villar del Arzobispo, Imprenta Marí Montañana, Valencia, 1975; 26 páginas. A.V.Ll.B., Sig. 66; Orígenes del Villar del Arzobispo, Imprenta Marí Montañana, Valencia, 1976. A.V.Ll.B., Sig. 68; y Apéndice do­cu­­mental co­rres­pon­diente a “Orígenes del Villar del Arzo­bispo”. Utiel, septiembre 1976. A.V.Ll.B., Sig. 70.

8 A.V.Ll.B., Sig. 18/6, 6 págs.

9 La falta de una guarda y custodia competente y la rapiña desalmada de unos pocos nos priva ahora de poder admirar dichos descubrimientos.

10 La otra especialidad era de “Peón de Arqueología”, grupo que se dedicó a excavar y consolidar estructuras en el yacimiento de la Edad de Bronce de Puntal de Cambra, al noreste de la población.

11 Generalmente mal llamada “Castellana”, olvidando que la toponimia hace referencia a los numerosos castellares iberos que se sitúan en ambas riberas de la misma y –desde luego- que su cauce hídrico no proviene de tierras castellanas, dado que la provincia más cercana –Cuenca- se halla a más 50 km.

12 Rodrigo Alfonso, Carles. La Serranía: Análisis geográfico comarcal, Centro de Estudios La Serranía, 2000, pág. 35.

13 Se trata de un poblamiento en llano y amurallado, contiguo a una rambla desde donde se extraía el agua mediante una noria; en valenciano se dice sènia, de ahí aceña y después –por sinalefa- en el habla churra deviene en seña.

14 Diez de ellas se encuentran encastradas en los muros de la escalinata que desemboca en la parte noble del Palacio Prelacial y dos más en la antesala de la planta baja del mismo, una de ellas dada como desaparecida desde 1901 cuando se segrega la parte palaciega correspondiente a dependencias de los siervos, cocina, cua­dras, lagar, almacenes… para convertirlo en el Hospicio Ntra. Sra. de la Paz, generando durante las obras la pérdida de 15 de ellas. Además, en el MAVAC se encuentra una estela funeraria de 1,90 m. de altura hallada en pleno centro urbano (plaza de San José, 2) que se daba por desaparecida desde los años 60 fue recuperada en 2004 y donada al Ayuntamiento de Villar del Arzobispo por su dueño en 2013.

¡Oye Villar… mi aflicción!

Recuerdo cuando en 2006 un grupo de personas significativo y tras la recogida de firmas se opuso al traslado de la fuente monumental de la plaza que lleva ese nombre a otra plaza en los exteriores del pueblo, aduciendo –entre otras cosas- que esa fuente estaba ahí “de toda la vida”; claro está que se referían a su propia vida, desde el punto de vista histórico un periodo relativamente corto pues la existencia de esa fuente es menor a un siglo. Alguna vez he comentado en público, poniendo ese ejemplo, cómo es posible que nadie haya movido un dedo y dudo hasta que muchos lo hayan pensado y otros tantos no lo sepan siquiera, que las dos fuentes (mineromedicinales) históricas y emblema­ticas de nuestra villa estén muertas ya va para cuatro años. “La mejor agua del mundo, la de fuente Raimundo”, rezaba un eslogan de los años 60, cuando venían de fuera con furgonetas a llenar grandes garrafas para luego venderla por los pueblos de la huerta valenciana; la fuente en que se inspiraron Antonio Lanzuela y Vicente Llatas mientras bebían la rica agua que sanaba el riñón para escribir La rosa del Molino, la fuente de cenas nocturnas en verano con mis padres y hermanos… Ahora seca.

No quiero plantear diatribas anti-mineras y quiero dejar claro que SÍ, ESTOY A FAVOR DE LA MINERÍA. Pero la fuente de Raimundo se ha secado porque sus aguas afloran ahora al nivel inferior de la mina que hay hacia el norte ya en pleno acuífero, al haber alcanzado con las exca­vaciones el nivel freático de una fuente que ha llevado -desde el siglo XIV- el nombre del arzobispo de Valencia D. Raimundo Gastón que otorgó la carta-puebla de El Villar de Benaduf en 1323. Supongo que ésta si es una fuente de TODA LA VIDA ¡Qué son sino 53 años de antigüedad comparados con los casi setecientos de ésta y otra fuente que está aguas abajo de la misma rambla Castellarda sobre la que se alza.

Hablemos ahora de la fuente de Cabiscol… ¡Oye Villar, mi aflic­ción! Cuando en 2006 se acometió, a instancias del Ayuntamiento y con presupuesto de la Confederación Hidrográfica del Júcar, la ardua tarea de retirar del tramo comprendido entre ambas fuentes (la idea era realizar un sendero local “Raimundo-Cabiscol”, reducto de la poca “na­tu­rale­za” o vegetación que nuestro término posee) los vertidos de la llamada “borra” (materiales inertes no válidos para la industria) que des­pués de colmatar gigantescas escombreras van a parar por escorrentía tras las lluvias a la rambla; aunque sólo se actuó en dos puntos: en el primero, puente de las Cuevas, se extrajeron alrededor de 12.000 toneladas y en el segundo, precisamente en la fuente de Cabiscol, donde se llegó hasta el fondo del cauce de los años 70 cuando los jubilados de la UDP-Villar construyeron el pequeño pontón para salvar las aguas de la rambla, se extrajeron unas 13.000 toneladas; también se limpió la fuente y se dejó el grifo abierto durante un mes para descontaminar el acuífero. Paradójicamente, la propia Conselleria de Medio Ambiente (la CHJ es un organismo dependiente del Ministerio de Medio Ambiente) no permitió entonces devolver a la mina de donde provenían los inertes por considerarlos “vertido”… y gracias a un agricultor que prestó al Ayunta­miento un campo inculto para depositar las borras no nos vimos abocados a cometer un DELITO MEDIOAMBIENTAL.

Sé que este hecho puede producir cierta hilaridad, pero todavía lo es aún más a día de hoy, pues la propia CHJ citada no considera ahora “verti­dos” los inertes que se han depositado en la rambla en los últimos diez años, producto de la espectacular excavación minera a cielo abierto que se impone junto al cauce de la rambla secular aguas arriba. Actual­mente en el puente de las Cuevas la cota llega ya a los dos metros de al­tu­ra por encima de la cota que se excavó en la fecha antedicha;  vemos cómo han desaparecido los huertos y cómo los árboles de ribera: olmos, álamos blancos y cho­pos van cayendo desgajados tras haber sido cega­das sus raíces e impo­sibilitadas de ab­­sorber el agua, como consecuencia de la impermea­bili­dad de los inertes vertidos. Y lo ve­mos… y lo seguimos viendo y nada decimos. ¿Es que no nos importa? Como colectivo, me refiero. Como pueblo… No nos importa que des­apa­rezcan nuestras señas de identidad.

La fuente, en el comienzo de la retirada de inertes y tras la limpieza total en 2006

Aún es tiempo de poder revertir los destrozos realizados, si no en su totalidad sí en parte y transmitir a nuestros hijos un paisaje más cercano al que conocieron sus abuelos. No creo que sea necesario (aunque si lo es, ya veremos) empezar a recoger firmas o a salir a la calle con una pancarta que diga: “Salvemos el Castellar que es enseña del Villar”. Protejamos, ahora que estamos a tiempo el deteriorado patrimonio que aún nos queda, si no queremos ver algún día La Yesa desde aquí.

Cuánta razón tenía nuestro querido D. Vicente Llatas cuando decía: “Es el villarense, en general, trabajador, divertido, religioso, ama­ble y hospitalario con el forastero, pegado a lo antiguo, pacífico, poco expresivo, aficionado a la caza, a los cohetes, al juego y a viajar. Poco amigo del ahorro y apático para asistir a reuniones donde se discuten asuntos de interés general para la población…” (A.V.Ll.B., Sig. Doc. 450.20.). Curiosamente, nuestro insigne paisano también nos trató de enseñar a través de una leyenda, el espíritu colectivo de nuestras gentes cuando la ocasión lo requiere. Recordáis aquello de “¡Todos a una, como en la carrasca Mosen”… No, me parece que no, pues ya la habéis olvida­do.

César Salvo

Cronista de la Villa

La Parroquia inaugura las dos salas inferiores del Palacio Prelacial con una exposición de la Sábana Santa.

Tras más de tres meses de trabajos se han rehabilitado las dos salas nobles de la planta inferior del edificio, con el objetivo de darles un uso: la primera será dedicada a exposiciones, recepciones y charlas, mientras que la segunda será destinada a almacén de andas. Como ya informamos una nota en el mes de enero, al comienzo de las obras de acondicionamiento se descubrió –encastrada en un muro- una lápida funeraria con la inscripción sobre VICTORINA CRISOPOLIS, que se había dado como desaparecida desde 1902, cuando más de la mitad de la superficie del Palacio pasa a ser Hospicio de Ntra. Sra. de la Paz. Asimismo, ha quedado a la vista el magnífico arco gótico del portón palacial donde podemos observar la bella cantería del gozne superior de la puerta.

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Es, no obstante, la rehabilitación de ambas salas lo que nos merece especial atención, dada la delicadeza y buen hacer en la decoración llevada a cabo por nuestro querido párroco D. Fernando Carrasco que ha contado con la inestimable ayuda de nuestra paisana Concepción Silvestre. Así los vanos de puertas y ventanas, los muros y sobre todo el techo de la Sala de visitantes se han decorado con unos dibujos dieciochescos imitando la técnica del esgrafiado de esa época, con motivos florales y aves exóticas que enmarcan nueve medallones donde se pintarán los escudos de nueve arzobispos de la Mitra Valentina que por derecho fueron Señores de El Villar y que se significaron en la Historia de nuestro pueblo.